sábado, 19 de abril de 2008

SECTAS ARIOSOFICAS

Matriz secreta del nazismo

Las páginas siguientes constituyen un capítulo del libro de Ernest Milà "Ariosofía, Teosofía, Nazismo. La matriz oculta del hitlerismo" El libro fue publicado en 1988 en una primera versión en Francia por Editions Pardes. Actualmente el libro ha sido ampliado e incluso las conclusiones son diferentes.

La ariosofía no fue un accidente en el pensamiento ocultista alemán: fue la teosofía germánica "nacionalizada". En su corpus doctrinal se encuentran las mismas obsesiones, temas y fantasías que en los escritos de la Blavatsky. Pero así como la Sociedad Teosófica ha sido estudiada hasta la saciedad no ocurre lo mismo con el movimiento ariosófico que apenas figura en ninguna historia del ocultismo occidental. Las pocas referencias existentes están plagadas de errores, juicios temerarios, mentiras e inexactitudes. Estas páginas pretenden contribuir a la reconstrucción del a historia –triste historia, por lo demás- del ocultismo occidental y del neoespiritualismo contemporáneo y, aleatoriamente, arrojan luz sobre la prehistoria del nazismo..

I. LA ORDO NOVI TEMPLI

En 1907 Jöris Lanz von Liebensfeld establece que los "caballeros del Grial" mencionados por Wolfram, los "templeissen", no eran otros que los miembros de la Orden del Temple, los históricos templarios. A partir de aquí Lanz concibe la reconstrucción de la orden en tanto que custodio del Grial.

Pero la concepción que Lanz se hacía sobre la misión de los templarios, la naturaleza del Grial y el papel de la orden reconstruida, diferían sensiblemente de la creencia general sostenida por la tradición. En el número 69 de la revista "Ostara" Lanz escribe un ensayo sobre el Grial: presenta la copa sagrada como una especie de "acumulador de energía" de la que la raza aria extrae sus poderes y su legitimidad superior. En tanto que "hijos de los dioses", los arios han recibido el Grial para mantener sus facultades superiores (intuición, clarividencia, poder dominar las energías y fuerzas de la naturaleza, etc.). En otro capítulo examinaremos más detenidamente las posiciones ideológicas de Lanz.

En 1907 la Orden del Nuevo Temple es constituida como continuadora y heredera de la gloriosa hermandad de monjes- guerreros. En las navidades de ese año inaugurarán la "comandería" templaria de Werfenstein en donde establecerán el centro de la orden. De lo más alto de su torreón central ondeará el estandarte de la orden: una svástica roja sobre campo de oro con cuatro flores de lis en los ángulos.

Nada hay en la orden que parezca demasiado secreto, ni excesivamente inquietante, tampoco sus documentos internos ofrecen algo que no haya dicho ya la revista "Ostara". Es más, la espectacularidad y arcaísmo de los rituales de la orden, fotografiados hasta la saciedad por la prensa, contribuyeron a ampliar el número de suscriptores y la influencia de "Ostara", que probablemente tiraba en esa época en torno a los 100.000 ejemplares.

Hasta su disolución por las autoridades nazis en el año 1942 la ONT logró extender sus "comanderías" por Europa central, estabilizó sus núcleos en Hungría, Austria, Alemania y Suiza. Sus miembros activos jamás excedieron los 500 y algunos autores opinan que como máximo fueron 300 en su momento de máximo apogeo (1925). Sin embargo es evidente que las actividades y la historia de la ONT entroncan con el nacional-socialismo. El mismo Phileas Levesque es su artículo ya mencionado en "Lago Nouveau", cuando afirma que Hitler perteneció a la orden teutónica, en realidad se hace eco de una información distorsionada: que existía en Alemania una orden militar inspirada en las que existieron en la Edad Media y que utilizaba, mucho antes que el nazismo, la svástica como estandarte.

La orden estaba regida por un documento elaborado por el propio Lanz titulado Regularium Fratum Ordinis Novi Templi, compuesto por nueve artículos: exposición de los motivos que llevaron a la reconstrucción de la orden neo-templaria. condiciones y aptitudes raciales de los aspirantes. deberes y derechos de los miembros. ritos y ceremoniales de la orden. procedimiento de admisión de nuevos miembros. órganos de dirección y encuadramiento de la Orden. administración y titularidad de los bienes de la orden. Era condición sine qua non para ser admitido en la orden, un aspecto físico nórdico ario. Sus actividades eran oficialmente culturales y religiosas, pero nada hay en ella que nos impida el que la califiquemos de "secta racista". Se insistía mucho en la "ayuda mutua" entre los miembros de la orden.

Las prácticas esotéricas de la orden son descritas en los números de Ostara y en el Regularium de la orden. Sus rituales eran un híbrido de elementos imaginados por el propio Lanz, a los que había añadido ritos tradicionales de la iglesia católica así como hallazgos ofrecidos por la arqueología relativos a la antigüedad nórdica.

Entre 1919 y 1923 Lanz redacta los rituales de la orden y compone gruesos volúmenes en los que ofrece los textos de reflexión y meditación, los contenidos de los cánticos y los significados esotéricos y ocultistas que creía ver en cualquier parte de la naturaleza. Los libros ideados por Lanz para su utilización en la orden eran:

Cantuarium: libro de salmos y cánticos.
Imaginarium Novi Templi: libro de imágenes sacras que respondiendo a determinadas proporciones geométricas debía ser utilizado en sesiones de meditación y visualización.
Evangelarium: textos de lectura y rituales para los oficios de medio día.
Visionarium: textos de lectura y rituales para los oficios nocturnos.
Festivarium Novi Templi: textos de lectura para oficios en días festivos.
Hebdomadarium: textos de los rituales diarios de la orden, dividios en tres sesiones diarias a leer durante la salida del sol, cuando éste ocupa el cenit y al ponerse.
Legendarium: libro en el que Lanz resumía las viejas leyendas del mundo nórdico-ario impregnándolas de su peculiar gnosis racista.

Todos estos textos parecen incluso tener una inspiración católica de la que no era ajena el pasado cisterciense de Lanz que había modelado su orden y las jerarquías de la misma al modo de la orden de San Bernardo. Por supuesto había introducido en la gradación jerárquica el factor racial, en función de esto, pero también -aunque de forma secundaria- de su tiempo de permanencia en la Orden y de su dedicación y actitudes, el neo-templario era encuadrado en siete grados divididos en dos "órdenes:

Ordenes inferiores:

Acólitos: pureza racial estimada en menos del 50% y personas menores de 24 años. Hábito blanco.
Familiares: miembros honorarios de la orden, colaboradores ocasionales que no deseaban ingresar como miembros de pleno derecho. Hábito blanco.
Novicios: miembros que esperaban a ser iniciados en los grados superiores y que cumplían los requisitos raciales y de edad para ello. Hábito blanco.

Ordenes superiores: Maestres: 50-75% de pureza racial. Se les conocía por el anagrama MONT. Hábito blanco.

Título de honorable. Canónigos: 75-100% de pureza racial. Anagrama CONT. Hábito blanco.
Título de "honorable". Sacerdotes: canónigos que han logrado constituir una "casa de la orden". Anagrama pONT. Hábito blanco, birrete rojo y estola.
Título de "reverendo". Priores: sacerdotes en cuya "casa de la orden" se cuentan más de cinco maestres o canónigos. Anagrama PONT. Hábito blanco, birrete rojo, estola y bastón de mando dorado.

A pesar de la puerilidad y de lo espúreo de los textos-base de la ONT, la organización de Lanz respondía cada vez más a las necesidades de su tiempo. Primero la guerra mundial, luego la derrota del 18, finalmente los episodios insurreccionales de la izquierda comunista, la crisis económica, las condiciones humillantes de Versalles, el ambiente de corrupción de la república de Weimar... en esos momentos, cuando todo era caos y desolación, Lanz llamaba a iniciar una nueva cruzada, contra el bolchevismo, contra la república infectada por judíos y masones, contra la decadencia y la debilidad, en nombre de una concepción nórdico-aria del mundo que hundía sus raíces en el pasado germánico. No es de extrañar que un puñado de idealistas y desesperados, hombres que no comprendían lo que estaba pasando a su alrededor y cuyo estado de ánimo lo expresaron a la perfección Jünger y von Salomon -"no sabemos que hay que hacer, pero lo haremos"- se prestaran a vestir la túnica blanca de la ONT.

En cuanto a la burguesía y a las clases populares alemanas se les ofreció otro polo de referencia que pudieron asumir más fácilmente, el hitlerismo, el crecimiento de la ONT se estancó, al menos en Alemania. Lanz, que tuvo parte de responsabilidad en la formación de las primeras opiniones racistas de Adolf Hitler, vió con buenos ojos el ascenso del movimiento nacional-socialista en cuyo emblema se reconocía. Pero pronto pudo advertir que Hitler estaba muy alejado ya de sus orígenes y en 1933, cuando las llamas cubrían las cúpulas del Reichtag, Lanz se desplazó a Hungría y posteriormente se pondría a salvo del "gotterdamerung" hitleriano en Suiza. Allí escribió sus últimas páginas que serían publicadas en 1945. Las secciones húngara y austriaca de la ONT serían disueltas a principios de los años cuarenta. La sección austriaca, que más aún que la Alemana, había estado íntimamente conectada al movimiento nacional-socialista que hizo prácticamente ingobernable el país durante el período autoritario del Canciller Dolfuss. Los neo-templarios austriacos dirigidos por Johann Walthari Wölff fundaron en 1932 el Lumenclub a modo de correa de transmisión de la orden; en su manifiesto fundacional mostraban una innegable veta teosófica, pero también una voluntad de extender en Austria las revoluciones fascista y nacional- socialista. Los contactos de Wölff llegaban incluso a Francia-en donde estaba en contacto con las "ligas fascistas" de Valois, Doriot, etc.- y a los países anglo-sajones. Goodrick-Clarke considera al Lumenclub como un "refugio y vivero para el Partido Nazi, ilegal en Austria, en los años que precedieron a la caida de la República y al Anschluss en marzo de 1935".

Con todo la ONT evitó actuar en política, sus actividades fueron ocultistas y, en lo exotérico, culturales; dada su estética y doctrina no podía sino ser extremadamente minoritaria, aun a pesar de que sus publicaciones llegaron a tener una gran difusión. Otra organización de similares características llegaría a disponer de una implantación superior y contribuiría directamente a la fundación del NSDAP: de la misma forma que en la ONT-Ostara se encuentran algunos de los elementos y obsesiones que se repetirán en Hitler (la pretensión de explicar la historia mediante la lucha de razas, la necesidad de los procedimientos eugenésicos y la importancia de la pureza racial) en la Germanenorden y en su extensión bávara -la Logia Thule- encontraremos el embrión orgánico del NSDAP.

II. LA GERMANENORDEN

Pocos años antes de la primera guerra mundial, los núcleos völkisch empiezan a ser frecuentados por antiguos franc-masones, entre ellos Johannes Hering, muniqués y adscrito a una logia regular desde finales del siglo XIX. Entre él y el periodista Philip Stauff, empiezan a contemplar la posibilidad de estructurar logias antisemitas a imagen de la orden de los Iluminados de Baviera, cuyo antisemitismo no se les había escapado. Hermann Pohl se unió a su proyecto enviando circulares a los viejos conocidos antisemitas.

El proyecto era simple: crear una franc-masonería "alemana", liberada del dominio judío que ellos creían ver en las obediencias regulares y que, al ser secreta, evitara las posibilidades de penetración de los espías hebreos. Debería tratarse de una logia secreta, que actuara directamente y con criterios propios en la acción política. No querían limitarse como la Orden del Nuevo Temple a ser una institución místico- cultural, más o menos arcaica y exótica, tenían vocación de élite y querían reunir en sus filas a lo "mejor" del Reich. No pretendieron formar un partido político, sino condicionar y controlar a los distintos grupos "volkisch", estructurar correas de transmisión cada vez más eficaces y lograr que su corriente ideológica alcanzase un peso específico en la política alemana.

El núcleo fundacional lo constituyeron los llamados "Grupos Hammer", asociaciones culturales patrióticas y antisemitas. Así el 5 de abril de 1911 tuvo lugar en Magdeburg la constitución de la "Logia Wotan" y Hermann Pohl elevado a la categoría de maestre, los documentos doctrinarios y rituales de la futura orden serán encargados a este primer grupo. Diez días más tarde los distintos Grupos Hammer que aceptan el programa antisemita de Phol, Hering, Stauff y Theodor Fritsch, notorio antisemita, se federan y constituyen una Gran Logia con este último como maestre. No será sino hasta 1912 cuando esta Gran Logia adoptará el nombre de Orden de los Germanos.

Von Sebotendorf, artífice de la rama bávara de la orden y, conexión entre esta y el nazismo explica la filiación "ideal" de la orden:

La antigua masonería había sido, en el pasado, custodio de una doctrina secreta, trasmitida a los miembros de aquellas hermandades de constructores medievales que erigieron las Catedrales góticas. Reencontramos en la doctrina profesada por los alquimistas y los rosacruces, que se habían afiliado a las corporaciones, una masa imponente de enseñanza sapienciales arias. Con el declinar del arte gótico entraron en crisis también las hermandades artesanales relacionadas con él; la sabiduría secreta aria permaneció confiada a la custodia de unos pocos depositarios. El fin de la guerra de los treinta años y de los choques entre protestantes y católicos, motivados por la convicción común a unos y a otros, de detentar la verdadera fe, ofreció a Judá la ocasión de reconstruir la masonería sobre nuevas bases.

Hacia fines del siglo XVII fueron fundadas las primeras logias, unificadas luego en York en una Gran Logia. El secreto de la antigua Hermandad de Moradores era contenido en la doctrina que exhortaba al individuo a trabajar en busca del propio perfeccionamiento interior, para luego irradiar,como un sol, el Bien en torno suyo. Cada individuo era llevado a operar para traer el completo desarrollo a la propia y latente naturaleza solar. Para un individuo, completada su realización interior sobre la base de enseñanzas transmitidas por la primordial sabiduría aria, habrá alcanzado un nivel psíquico suficiente para hacer de él un Compañero, luego como Maestro alcanzará una irradiación espiritual capaz de tender hacia el perfeccionamiento también de las circunstancias exteriores. La reconstruida masonería invirtió los términos de la cuestión acordando prioridad a la mejora de las condiciones materiales, de las que, según sostenía, debía derivarse el perfeccionamiento humano. Correspodientemente a los tres grados de Aprendiz, Compañero y Maestro, presentes en la Masonería Operativa, la masonería moderna instituyó tres grados simbólicos con el mismo nombre; su ritual simbólico fue extraído del Antiguo Testamento. En las Logias se trabajaba simbólicamente en la construcción del Templo de Sión.

De la articulación en tres grados jerárquicos se pasó gradualmente, partiendo del tercer grado, a otros más elevados, hasta construir en 1780, el Sistema de los Altos Grados Masónicos. Inspiradores y coordinadores, en el interior de las Logias, eran siempre los judíos. Los obtusos alemanes se dejaron embaucar con sus ideas de fraternidad universal, igualdad y libertad. "Nathan el Sabio", compuesta por Lessing, es una obra inspirada en las tesis masónicas.

Federico el Grande, que había sido iniciado en una logia de Brunswick, una vez entronizado fundó en Prusia la Gran Logia Real de York. Doctrina, propaganda y acción revolucionaria, fueron elaboradas y programadas en Francia en el interior de las Logias Masónicas. Al finalizar la Guerra de la Independencia, la masonería se había implantado en todo el mundo (...) La antítesis de fondo que separa a las Logias Germánicas, de la Masonería, está expresada por la concepción de la vida que profesamos. Nosotros consideramos el mundo, este mundo exterior, como resultado de la acción ejercitada por el hombre. Los masones, por el contrario, sostienen que el hombre es un producto de las circunstancias.

Nosotros no reconocemos ninguna fraternidad internacional, sino solamente intereses nacionales, no reconocemos la fraternidad abstracta y genérica de todos los hombres, sino solamente la real y concreta que deriva de la comunidad de la sangre.
Nosotros aspiramos a la libertad, pero no aquella del hombre del rebaño, sino a la libertad del ámbito del Deber.
Nosotros detestamos el slogan igualitario. La lucha es matriz de todo, la igualdad es muerte.
Nosotros cultivamos el propósito de vivir, largo tiempo y felizmente. Consideramos válida solamente la igualdad frente al Deber. Solo así estaremos en grado de sostener la próxima e inevitable lucha entre Arios y Hebreos (...)
Toda concepción materialista conduce a la decadencia.
En lo que se refiere al ritual no tenemos nada que ver con los masones. (...) [Frente a construcción del Templo de Sión] empuñamos la espada de hierro y el martillo de hierro y dedicamos nuestro empeño a la edificación del Halgadom germánico.
(...) La historia nos ha enseñado que mientras que el ario construye, el hebreo destruye".
La cita es larga pero ha valido la pena, no solo porque en ella Sebotendorf se identifica con las logias "germanas", sino también por las similitudes entre esta descripción y las concepciones desarrolladas por Hitler en "Mein Kampf".

Volvamos ahora a la descripción de la Germanenorden.

El desarrollo de la orden fue rápido y espectacular especialmente en el norte y este del Reich. En los primeros manifiestos y circulares de la orden se percibe claramente su intento de remontar su filiación a la Orden de los Iluminados de Baviera y con las logias "antiguo prusianas". En 1912 los miembros de la docena de logias eran poco más de trescientos, pero se doblarían antes de que estallase la guerra mundial y, con todo, el relativamente bajo número no debe engañarnos, se trataba de gentes influyentes en los medios "volkisch", bien relacionados y con amplia experiencia agitativa. En 1916 en el encabezamiento de las publicaciones de la orden empieza a aparecer la esvástica.

Nicholas Goodrik-Clarke nos relata como eran los rituales y ceremoniales de la orden:

La ceremonia y el ritual de la Germanenorden evidenciaban el extraño sistema que la inspira, uniendo racismo, masoneríoa y wagnerianismo. Una convocatoria de la provincia de Berlín a una ceremonia de iniciación, el 11 de enero de 1912, informaba a los hermanos de que se trataba de una reunión "de etiqueta" y que los nuevos candidatos deberían someterse a exámenes raciales efectuados por el frenologista berlinés Robert Berger-Villingen, que había inventado el "plastómero", un instrumento que servía para determinar el grado de pureza racial del sujeto por medio de las medidas craneales... Un documento ritual de 1912, que nos ha quedado, describe la iniciación de los novicios en el grado más bajo de la Orden. Mientras que los novicios esperaban en una estancia vecina, los hermanos se reunían en la sala de ceremonias de la logia. El Maestre se colocaba frente a la sala, bajo el baldaquino, flanqueado por dos caballeros vestidos con ropas blancas y cascos ornados con cuernos y apoyándose sobre sus espadas. Frente a ellos se sentaban el tesorero y el secretario, llevando cordones masónicos blancos, mientras que el heraldo se situaba en el centro de la sala. En el fondo de esta, en el "bosque del Grial", permanecía el Bardo con ropa blanca, ante el maestro de ceremonias revestido con ropa azul, mientras que los otros hermanos de la logia se disponían en semi-círculo en torno suyo, a la altura de las masas del tesorero y el secretario. Tras el "bosque del Grial" se encontraba una sala de música donde un armonium y un piano eran acompañados por un pequeño coro de "elfos del bosque".

La ceremonia empezaba con una dulce música de armonium, mientras que los hermanos entonaban el coro de los peregrinos de Tannhäuser. El ritual empieza a la luz de la candela, los hermanos hacían el signo de la svástica y el maestre respondía con el mismo gesto. Entonces los novicios con los ojos vendados, revestidos con la ropa del peregrino, eran introducidos por el maestro de ceremonias en la sala. Allí, el maestre les hablaba de la weltanschaung ario-germánica y aristocrática de la orden, antes de que el bardo alumbraba la llama sagrada en el "bosque" y que los novicios fueran despojados de su manto y de su bando. En este momento, el Maestre tomaba la lanza de Wotan y la mantenía ante él, mientras que dos caballeros cruzaban sus espadas delante de este. Una serie de preguntas y respuestas, acompañadas por la música de Lohengrin, acompañaba el juramento de los novicios. Siguiendo su consagración, con los clamores de los "elfos del bosque" cuando los nuevos hermanos eran conducidos en el "bosque del Grial" en torno a la llama sagrada del Bardo. Con el ritual que hacían los miembros de la logia, figuras arquetípicas de la mitología germánica, este ceremonial debía producir una impresión profunda en los candidatos".

En mayo de 1914 la orden celebra su primer congreso en Thale. Sebotendorf no se había adherido todavía a la orden sin embargo, en su libro sobre la logia Thule resume las conclusiones de la asamblea celebrada el domingo de pentecostés:

La Orden de los Germanos autorizaba a acoger entre sus miembros exclusivamente a Alemanes en condiciones de demostrar la propia integridad hasta la tercera generación. (...) estaba prevista la admisión de mujeres en el Grado de Amistad de la Orden. Se insistía en la difusión de conocimientos antropológicos, aplicando a los seres humanos los resultados de las experiencias realizadas en el reino animal y vegetal y demostrando como la mezcla racial es el origen de toda tara y miseria. La Orden de los Germanos se proponía extender a toda la raza alemana los principios informativos del pangermanismo, realizando la unificación de todas las estirpes de sangre germánica. Una lucha a ultranza debía ser conducida contra todo lo que no es germánico, empeñando todas las energías disponibles para contrastar el internacionalismo y combatir las tendencias judaizantes presentes en el ánimo alemán". Pero las conclusiones más importantes no se plasmaron en letra impresa. Es más, la reunión de Thale fue una asamblea bastante confusa en la que se fraguó la futura escisión de la orden. En efecto, allí los "congresistas más serios" -refiere Jean Mabire en su libro "Thule", gracias al testimonio directo de un participante en la reunión- "comprendieron pronto la necesidad de un "aparato clandestino" para organizar y controlar lo que aparecía, por esencia, como una manifestación colectiva de individualismo. (...) Ya le he dicho hasta que punto Hermann Pohl era un verdadero maniaco del secreto. Su prudencia llegaba en ocasiones hasta la pusilanimidad, mientras que Fritsch era un camorrista (...). Así va a nacer, en el seno mismo de la Germanenorden, el Geheimbund, una asociación clandestina, cuyo fin será reencontrar la verdadera tradición nórdica e imponer un fin común a todos estos grupúsculos que se desgarraban". Jean Mabire concluye: "es en Pentecostés de 1914 cuando todo empieza verdaderamente".

La ruptura no tardó en producirse: el 8 de octubre de 1916 se constituye la Germanenorden Walvater del Santo Grial, dirigida por Hermann Phol. Es a este núcleo al que se adherirá Rudolf von Sebotendorf y cuya rama bávara dirigirá durante tres años: la Logia Thule.
De la Logia Thule nacerá el Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (NSDAP). Y de su seno emergerá la figura de Adolf Hitler.

viernes, 18 de abril de 2008

IVAN AGUELI,INICIADOR DE RENE GUENON Y DEL ARTE MODERNO SUECO

LA TARDIA PRESENCIA DEL SUFISMO EN OCCIDENTE

El sufismo, a diferencia de otras tradiciones orientales, penetró solo tardíamente en Occidente. Y como otras tradiciones, fue también víctima de adulteraciones e interpretaciones bastardas. Tampoco los estudios académicos sobre el sufismo fueron particularmente abundantes en el siglo pasado, cuando ya existía toda una corriente de eruditos orientalistas que habían traducido lo esencial de la espiritualidad hindú.

Esta aparición tardía es difícil de explicar; probablemente influyó la menor presencia occidental en los Países Arabes en que el sufismo estaba fuertemente asentado, a diferencia de la presencia colonial en India, a partir de la cual Inglaterra produjo un linaje de lúcidos orientalistas que todavía hoy tiene prolongaciones.

Por lo demás, el sufismo está integrado en el sistema religioso y social de los Países Arabes, impidiendo, en principio, el acceso a los occidentales o a quienes no participan de la religiosidad islámica. Igualmente, a diferencia de las tradiciones hinduísta y budista, el sufismo se practica habitualmente de forma comunitaria, algo que dificulta su exportación allí donde no existe ya una "masa crítica" de partida.

LOS PRIMEROS ESTUDIOS SUFIES

El interés por el sufismo en Occidente se inició en el último tercio del siglo XIX, cuando fueron traducidos los primeros textos de manera esporádica y sin que tuvieran la más minima repercusión, ni a nivel popular, ni siquiera entre la intelectualidad. A efectos de anecdotario consta una primera traducción de Guilaume de Tussy de Attar de un tratado sobre el "lenguaje de los pájaros" en 1864. Palmer, profesor de Cambridge, escribió su "Misticismo Oriental" tres años después, centrándose en la espiritualidad persa, aun a pesar de no haber estado nunca en aquel país y de que sus fuentes eran, necesariamente, limitadas. Al año siguiente -1868- aparecía en Londres el primer estudio sobre los derviches de la mano de J.P.Brown. Adrew Rawlinson, estudioso de la historia del sufismo en Occidente, menciona en su libro "A history of occidental sufism", la presencia representantes sufíes en el Parlamento Mundial de las Religiones de Chicago, el año 1893, añadiendo que fue "pobre". Pero esta presencia es, en cualquier caso, significativa de lo que había ocurrido.

EL PARLAMENTO DE LAS RELIGIONES

Organizado con motivo de la Exposición Universal de Chicago, este "Parlamento" merece la atención de René Guenon en su libro "El teosofismo", al que dedica todo un capítulo. Gracias a Guenon, sabemos que "se pidió a todas las organizaciones religiosas, o símil-religiosas del mundo, que enviaran a sus representantes mas autoriados a fin de exponer sus creencias y opiniones". Tras la iniciativa se encontraba Víctor Charbonnel, un asiduo visitante del Salón de Lady Caithness, Duquesa de Pomar.


La inmensa mayoría de organizaciones asistentes al "Parlamento de las Religiones" estaban vinculados a grupos protestantes norteamericanos; el exotismo corrió a cargo de Swami Vivekananda del que Guenón dice que "desnaturalizó completamente la doctrina hindú del Vedanta con el pretexto de adaptarla a la mentalidad occidental (...) La seudo-religión inventada por Vivekananda obtuvo un cierto éxito en Norteamérica (...) De Vedanta no tiene más que el nombre, pues no podría establecerse relación alguna entre una doctrina puramente metafísica y un moralismo "sentimental" y "consolante", que no se diferencia de las prédicas protestantes sino por el empleo de una terminología algo especial". Existían lazos (como veremos en otra parte), entre la Sociedad Teosófica y Vivekananda. De hecho, Annie Besant, entonces Presidenta de la Sociedad Teosófica, estuvo presente en el Parlamento de Chicago.

Guenon recuerda que de los 17 días que duró el Parlamento, dos estuvieron dedicados a exponer las doctrinas teosóficas. Annie Besant estuvo acompañada por Gyanendra Nath Chakravarti y Angarika Dharmapala. El primero era un "mongol más o menos hinduizado", muy implicado en las actividades ocultistas y espiritistas occidentales. Hábil hipnotizador, los propios teosofistas reconocieron que logró mantener durante años bajo su influencia a Annie Besant.

Judge, rival de la Besant, envió una circular a los miembros de la Sociedad Teosófica aludiendo a "un complot fraguado por magos negros que siempre luchan contra los magos blancos", calificando a Chakravarti como "un agente menor de los magos negros". En cuanto a Dharmapala, a pesar de su autotitulada fé budista ceylandesa, participó igualmente de las actividades de organizaciones masónicas y teosofistas. Ambos hablaron en el acto de apertura del Parlamento de las Religiones como también la Besant y Judge; estas intervenciones permitieron que la revista teosofica francesa "Le Lotus Bleu" pudiera escribir exultante: "El verdadero parlamento de las religiones ha sido en realidad un Congreso Teosófico".

A pesar de todo la presencia sufí fue "pobre". Pero esto indicaba que el teosofismo estaba muy interesado en encarrilar la irrupción de las religiones orientales en Occidente, ofreciendo su particular visión de las mismas. Fenómeno anglosajón, el teosofismo, manipuló y adulteró hasta lo grotesco el hinduismo y el budismo, en la medida en que siempre reconoció en la India su centro inspirador e incluso estableció su dirección Adyar.

Era solo cuestión de tiempo que los teosofistas occidentales, espíritus inquietos siempre dispuestos a emprender una incansable "búsqueda de la verdad oculta", se fijaran en el sufismo. No es raro que Ivan Agueli, el primer occidental que recibió la "barakah" sufí en 1907, fuera miembro de la Sociedad Teosófica.

LAS DOS RAMAS DE SUFISMO: TRADICION Y TEOSOFIA

Andrew Rawlinson reconoce que el sufismo entró por dos caminos en occidente, "bastante distintos y prácticamente opuestos". Uno de ellos era la Orden Sufí, el otro, la Orden Shadhili. La primera distinguía y separaba entre musulmanes y sufíes; en su óptica particular no era necesario ser musulmán para ser sufí, admitía igualmente a mujeres, algo impensable en las formas del Islam ortodoxo. Había sido constituida por Hazrat Inayat Kan de origen hindú que correspondía al mismo tipo de gurú oriental que Vivekananda a quien Guenon ya califó de "adulterador". Enseñaba que esoterismo y exoterismo, Islam y sufismo, eran independientes.

Este lenguaje y esta temática no podía dejar de atraer la mirada de la Sociedad Teosófica que en 1914 publicó el libro de Hazrat Inayat Kan, "Un mensaje sufí de libertad". La implantación de la teosofía en la India y el hecho de que esa colonia fuera lugar de nacimiento de Hazrat Inayat, sin duda hacían que esta forma de sufismo estuviera ya adulterada y vinculada a la Sociedad Teosófica, de la misma forma -aunque a un nivel mucho más minoritario- que, como hemos visto, existían ramas del hinduismo adulteradas en beneficio de la formación blavatskiana.

En cuanto a la Orden Shadhili, mantenía ramas en Egipto, Argelia y Marruecos; como ortodoxo que era mantenía solamente abiertas sus puertas a hombres de fe musulmana. Para los occidentales que quisieron penetrar en ella, había que convertirse primeramente al Islam. Esto fue lo que hizo John-Gustav Agelii (1869-1917), que ha pasado a la historia del arte como Ivan Agueli y a la historia del sufismo occidental con el nombre iniciático de Abd-el-Hadi o Habdul Haddi.

IVAN AGUELI Y EL ARTE MODERNO SUECO

Ivan Agueli ha pasado a la historia del arte moderno sueco. Nació el 24 de mayo de 1869 en Sala, pequeña ciudad sueca de Vastamanland a 29 km de Estocolmo. Hijo de un veterinario. Estudió en varias ciudades de Suecia terminaron sin éxito en Estocolmo. En 1889 en la isla de Gotland, situada en el Báltico, se puso a dibujar y a pintar, lo hacía muy bien y sus esbozos fueron apreciados por los pintores suecos, Richard Berg y Karl Nordstrom. Llegado a París empezó a pintar en el taller de Emile Bernard por intercesión del famoso marchand de pintura el Padre Tanguy. Fue entonces cuando adoptó el nombre de artista Iván Agueli.

Agueli es considerado émulo de Gauguin; cómo él, domina el color, si bien sus composiciones tienen un rasgo diferencial, son austeras hasta lo ascético. Agueli perteneció a la primera generación de artistas suecos que rompieron con la Academia del Arte local. Hasta entonces, la pintura sueca había optado por termas nacionales; abundaban los cuadros de tema histórico, o los paisajes y las escenas rurales del país; las composiciones solían tener rasgos estereotipados y estaban concebidas sin otra ambición que ornar las paredes de la floreciente burguesía local.

Como era de esperar, los retratos era el tema más lucrativo de la pintura conformista sueca del último tercio del siglo XIX.

La generación siguiente, a la que pertenecía Agueli, por el contrario, miraba hacia París, daba la espalda a los temas nacionales e incluso coqueteaba con los enemigos de la burguesía. Agueli, como otros muchos pintores suecos de su generación, sentían simpatías por el anarquismo y el comunismo. Varios marcharon a París a buscar en las fuentes del impresionismo que admiraban. Agueli fue uno de ellos. Entre 1880 y 1890, se asentó en Grèz-su-Loing, a poco menos de 100 km. de París, una colonia de artistas suecos. Desde allí planificaron su ataque a la Academia Sueca. Reivindicaron libertad para elegir profesores, becas para viajar al extranjero y estudios individuales para los profesores. Nada obtuvieron sino un severo reproche; pero ya era demasiado tarde como para que la Academia pudiera desactivar al movimiento de oposición ("opponentrêrelsen"). En 1886 se constituyó la Federación de Artistas Suecos que un año antes ya había celebrado su primera exposición en Estocolmo, bajo el título de "A orillas del sena". A partir de 1909, la influencia de este grupo de pintores dominaría en la escena artística sueca.
Ernst Josephson, Carl Fredrick Hill e Ivan Agueli, son si duda, los tres pintores más importantes de este período del arte sueco. Los dos primeros resultaron aquejados de graves trastornos psíquicos. El primero, a raíz de una depresión, cayó en el el misticismo más exasperado que reflejó en sus dibujos, mientras que el segundo, ya en los años 30, cayó presa de un trastorno psíquico que lo obligaba a dibujar frenéticamente cada día varias decenas de bocetos. De Ivan Agueli, dice la "Enciclopedia Nacional Sueca" que "combinó sus estudios de Bellas Artes con estudios sobre religiones e idiomas extranjeros y viajó a Egipto donde se convirtió al Islam".

Desde su juventud demostró una profunda admiración por Gauguin y Cézanne. Sus obras tienen un carácter reflexivo, sereno y austero. Se diría que son composiciones esencialistas en las que el pintor se adelante al movimiento de la "neues sachlichkeit" ("nueva objetividad") que triunfaba en Alemania. Algunos de sus cuadros muestran influencias del cubismo y en otros del impresionismo; en estas últimas -especialmente las que compuso en sus últimos años en Egipto y España- abundan los colores suaves y claros. Los críticos consideran que estos rasgos son una derivación "de su talante religioso o panteista".

A partir de 1912 se siente ganado por el cubismo y en sus artículos y cartas a revistas de arte de su país, alerta contra las tendencias cambiantes. Ese año tenían lugar las Olimpíadas de Estocolmo, evento al que se añadían exposiciones y certámenes artísticos. Sin embargo, las lúcidas ideas de Agueli sobre la evolución del arte moderno, cayeron en saco roto y no fue sino en la segunda mitad del siglo XX cuando su obra se revalorizó en su país de origen.

ABDUL HADI: PRIMER SUFI EUROPEO

La relación de Ageli con el cubismo data de 1910. Ese año, encontrándose en París, se relacionó con los pintores de esta tendencia, escribiendo un ensayo titulado "Den Rena Konsten" (El Arte Puro) que firmaba con el nombre de "Abul-Hani", que era algo más que un seudónimo literario; era su nombre iniciático.

A pesar de su temprana militancia teosófica (en la que le introdujo su amigo el pintor Emile Bernard en cuyo taller trabajó; Ageli conocía ya al teosofismo que había logrado instalar una rama en Estocolmo), con Agueli el sufismo ortodoxo tiene en Occidente a su primer representante, pero no sería sino hasta casi veinte años después, cuando esta militancia saldría a la superficie a través de René Guenon y de la revista "Etudes Traditionelles".

Antes de Agueli, solamente se conoce el caso anecdótico y a efectos de archivo de Isabelle Eberhart, admitida excepcionalmente en la Orden de Qadiri en Túnez. Apenas tenía 23 años y ya era una consumada exploradora. En 1900 Isabelle Eberhart había recalado en Túnez impresionando por su juventud y energía al seikh de la Orden de Qadiri quien, para homenajearla, la admitió en su organización a título honorífico. La joven moriría en un accidente cuatro años después y, por lo demás, no hizo nada para difundir o profundizar en el sufismo.

En 1907 Ageli había leído la traducción realizada por James Redhouse de un texto de El Rumi, "Masnavi" y, probablemente, la obra de Depont y Coppolani, "Las Confreries Religieuses Musulmanes", publicado a finales del siglo pasado. Por lo demás, la militancia teosófica de Ageli, debió encender en él, el interés por la religión. La Blavatsky en "Doctrina Secreta", menciona en varios lugares al sufismo y, finalmente, Agueli al contacto con textos auténticos sufíes, renunció al ocultismo teosófico para abrazar su nueva fé. Una estancia en cárcel de Mazas, acusado de haber albergado a un anarquista buscado por la policía, le permite estudiar con calma la lengua árabe, el hebreo y el malayo.

Hablaba corrientemente árabe y conocía en profundidad el arte islámico, no en vano había viajado en varias ocasiones a los países árabes. Desde sus primeras lecturas sobre el sufismo, Agueli experimentó la atracción por esta doctrina y pensó que, de entre todos los sistemas esotéricos aun vivos, éste era la que se acercaba más a las "fuentes de la sabiduría".

En el curso de su segundo desplazamiento a Egipto, en 1907 fue iniciado por el sheik sufí Abd al-Rahman Illyash al-Kabir, dirigente espiritual de una de las ramas de la Orden de Shadhili, la "Arabiyya-Shadhiliyya". Durante esa estancia en Egipto, Agueli se nutrió con las lecturas de Ibn Arabí. Ese mismo año, Abd al-Rahman confirió a Ageli el título de "moqaddem" que le permitía transmitir a otros la "barakah" -iniciación- y realizar nuevos adeptos.

Ageli no se prodigó en difundir el sufismo en Occidente, hasta que inició a René Guenon en 1917, no consta que incorporara a nadie más. De hecho, parece que Guenon supuso su única conversión al al Islam. Sin embargo se prodigó en distintos artículos en las revista dirigidas o fundadas por René Guenon. También experimentó atracción por el taoismo, que conoció en profundidad, y que comparó con el sufismo en artículos aparecidos en "La Gnosis", revista fundada por Guenon en 1908 y que seguiría publicándose durante los cuatro años siguientes.

Hoy se sabe que Agueli tuvo un conocimiento del taoismo a través de otro de los colaboradores asiduos de Guenon, el Conde de Pouvourville, Albert Puyon. Puyon había sido iniciado en el taoismo el mismo año que Agueli lo fue en el sufismo, adoptando el nombre iniciático de "Matgioi", con el que publicó distintos artículos tanto en "La Gnosis" como en "Etudes Traditionelles".

En 1913, según cuenta Paul Chacornac, en "La Vida Simple de René Guenon", Ageli "recorrió toda la región Turaní, pintando algunos paisajes de las riberas del Loira y del Indre, así como del Sena y el Oise, para despues reemprender en 1913 el camino de Egipto a fin de pintar intensamente paisajes y cabezas de nativos, durante 1914".

Ya desde principios de siglo Ageli era considerado como uno de los introductores del arte moderno en su país, Suecia, donde cuenta con una sala en el Museo Nacional de Estocolmo, algunos lienzos en el de Gotemburgo y un pequeño museo en exclusiva, el "Aguélimuseet". La vida de Ageli, a pesar de tratarse de un artista conocido y de renombre, presenta claroscuros. El propio Chacornac, amigo, correligionario y admirador de Guenon, no está muy seguro de la evolución espiritual de Agueli; se hace eco de que probablemente acabaría su trayectoria espiritual en el bahaismo y reconoce que "la carrera de Adbul-Hadi, deja una impresión cuando menos desconcertante, al menos para un hombre que en ciertos aspectos podemos calificar de espiritual. No debemos olvidar que un cierto conocimiento de orden esotérico no va acompañado necesariamente de apariencias de "santidad", ni siquiera simplemente, de una conducta ejemplar". Por lo demás, los dos libros consagrados a Agueli y aparecidos hacia mediados de siglo (A. Gauffin, "Ivan Agéli, Människan, mystikern, mâlaren" ["Ivan Agueli, El hombre, el místico, el pintor"], y "Aguéli. Portait ov en rymd" ["Agueli, retraro de un espacio"] no son excesivamente explícitos en cuanto a su evolución espiritual.

Sea como fuere, como bahai o como sufí, Ageli regresó a París cuando había estallado la Primera Guerra Mundial. A los pocos meses, "por oscuras razones" -dice Chacornac-, fue expulsado y pasó a Barcelona donde siguió ejerciendo su oficio de pintor.

Murió aplastado por una locomotora en las cercanías de Barcelona en 1917 y sus cuadros fueron enviados a su madre por medio del agregado consular sueco. Lamentablemente en la representación diplomática sueca no existen datos sobre las visicitudes y los detalles de este episodio.
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Se agradece a la embajada de Suecia en Madrid el interés tomado y los datos facilitados para la elaboración de este artículo. Especialmente a Rosa López, Asistente de Información.

jueves, 17 de abril de 2008

PAN Y VINO: CARNE Y SANGRE DE LA TIERRA

Los tres cultivos típicamente mediterráneos -vid, olivo y trigo- han sido incorporados a los rituales mistéricos cristianos en forma del vino y del pan administrados durante la Consagración y de los santos óleos. Pero la importancia de estos elementos trasciende con mucho al cristianismo, el cual se limitó a incorporar a su arsenal sagrado algo preexistente.
Esta es la historia del pan y del vino, de la carne y la sangre de la Tierra...


DESDE ADAN Y EVA HASTA LA EDAD MODERNA


Algunas tradiciones medievales insinuaron que el Arbol de la Vida situado en el Paraíso no era otro que una vid. La cultura judía, altamente tributaria de la egipcia, heredó de ésta la afición al alcohol e incorporó los temas etílicos a su mitología. Nadie duda, entre los judíos, que Noé fue el inventor del vino.

Quinientos años antes de que floreciera el mito de Noé, los caldeos consideraban a Xiutros, dios protector de los frutos de la tierra. En el equivalente caldeo al episodio bíblico del Diluvio Universal, Xiutros fletó el Arca que salvaría a los elegidos. Al desembarcar, su primera acción consistió en plantar un viñedo.

En cuanto a los egipcios, se sabe que trabajaban la uva con el método del tornillete y más tarde, al perfeccionarse la técnica, se terminó por pisar la uva en el interior de toneles, prefigurando el sistema que ha permanecido en vigor hasta mediados del siglo XX.

Los egipcios amaban el vino incluso tras la muerte. En las tumbas solían colocar recipientes con mosto fermentado para que el muerto pudiera libar durante su viaje a través de los paisajes descritos en el Libro de los Muertos.

En Persia el vino era símbolo de poder. Se sabe que hacia el séptimo milenio antes de JC ya había viñas plantadas en la región. Para mejorar la calidad de algunos vinos, los persas tuvieron la ocurrencia de mezclar caldos de distintas calidades, costumbre que ha persistido hasta nuestros días y que muchos enólogos consideran un sacrilegio.

En la Europa continental el vino arraigó cuando se establecieron las primeras comunidades agrícolas, probablemente en el cuaternario. En Troya y Micenas se bebía abundantemente. Cuenta la Ilíada que París retuvo a Helena en Troya gracias al buen vino del país, y en los relatos homéricos abundan las referencias a grandes bebedores y a vinos de calidad. Pero es imposible aludir al vino en la civilización clásica sin hacer referencia a Baco y Dionisos.

El cultivo del vino entre los griegos fue relativamente reciente. No perteneció a la vieja Deméter, diosa de la Tierra, sino a una figura del panteón mucho más reciente, Dionisos. Su culto estaba asociado al conocimiento de los misterios de la vida después de la muerte. El simbolismo fue de tal intensidad que persistió incluso en el cristianismo. La vid es expresión de inmortalidad, símbolo de la juventud y de la vida eterna.

Distintas bebidas alcohólicas tuvieron el mismo sentido. No es por casualidad que hoy el aguardiente en francés se llame "eau de vie" (agua de vida) y el whiskey "water of life". Pero la costumbre viene de lejos: los persas bebían "maie-i-shebab", literalmente "bebida de la juventud" y los sumerios el "geshtim", "árbol de la vida".

Se solía representar a Dionisos como un campesino, hábil viticultor y saludable bebedor; tal sería su aspecto "diurno", pero existe otro Dionisos, amante de andanzas nocturnas, taimado y libertino. A este último se consagraban las fiestas dionisíacas, las más sonadas romerías griegas. En el curso de estas fiestas los hombres se disfrazaban de machos cabríos para encarnar el espíritu silvestre de la naturaleza. Era frecuente que los celebrantes cayeran en éxtasis profundos durante el baile alimentado por vino.

Pero no todo fueron alegrías para el vino griego. Hacia el siglo III se les ocurrió a algunos vinateros avispados mezclar el vino con sustancias que aseguraran su conservación (brea, resina, polvo de mármol, cal y salmuera) que mermaron la calidad de los caldos. Para colmo, Anfiction, hijo de Deucalión, impuso el vino aguado para atenuar su grado, mientras que Licurgo, el legislador espartano, mandó arrancar las vides que rodeaban a la belicosa ciudad lacedemonia.
Pero nada pudo evitar que, hasta la incorporación de las tierras griegas a la romanidad, se bebiera y brindara abundantemente a la salud de los humanos y los dioses. En los banquetes griegos, sólo tras los postres, se brindaba a Dionisos; era entonces cuando empezaba el rito de la tertulia propiamente dicha, el "symposion". Los vinos de Arcadia, Samos, Quío, Laconia, Tracia y Beocia, alcanzaron fama en todo el Mediterréneo. Muchos de ellos aún son apreciados por los buenos bebedores.

Los romanos ampliaron los puntos de vista y las dimensiones de la cultura griega. Quizás sea por eso que se han encontrado entre las ruinas de la Ciudad Eterna, ánforas descomunales de hasta 800 litros de capacidad, lo cual dice mucho sobre el amor de patricios y plebeyos hacia el buen vino. Tiberio, Druso y Calígula fueron grandes bebedores. En la ciudad de Rómulo, florecieron los gremios especializados en el sector vitivinícola: analistas, criadores, catadores, coperos, mezcladores, escanciadores, etc. Hoy se tienen identificados hasta 80 tipos diferentes de vinos romanos, algunos de los cuales procedían de las tierras de Hispania.

Por cierto que nuestros ancestros tenían a Gerión, rey mítico de España, por adversario de Osiris y Dionisos. Su derrota por estas grandes deidades de la cultura mediterrénaea, entrañó la introducción del cultivo en nuestro país. Parece que hubo viñas en nuestras tierras desde antes que llegaran los celtas.

Volviendo a Roma, pero ya en los prolegómenos del desplome final, cabe decir que a medida que fue aumentando el consumo descontrolado de vino, el imperio fue disipando sus costumbres, si bien no puede establecerse un nexo causal directo. En lo peor de la decadencia el vino de las orgías se batía con semen de los efebos asistentes. Poco después todo se hundió por obra y gracia de las tribus bárbaras.

En España, los vándalos dictaron severas medidas contra quienes saquearan o arrancaran vides. En esto consistió el "acto vandálico" por excelencia que aun se recuerda en nuestro léxico. Los bárbaros eran, sobre todo, buenos bebedores de cerveza, pero pronto se adaptaron a las costumbres del Imperio que acababan de destruir; mucho más cuando asumieron el cristianismo como religión oficial.

La Edad Media fue la aurora dorada del vino. Cultivado en un principio por razones de culto, los monjes de los distintos monasterios tuvieron pronto un excedente de producción que comercializaron en su zona de influencia, Los vinos, como el saber medieval se refugiaron en los monasterios. Hacia el siglo X los monjes de los monasterios catalanes recibían tres litros de vino al día para sus necesidades. Eso y una manta.

San Bernardo en sus sermones sobre "El Cantar de los Cantares" recordaba como Salomón compañara el racimo de vid con la belleza de la esposa mística. Y más adelante San Bernardo comentaba aquella otra frase con la que se inicia el poema bíblico: "Cuan lindos son tus amores, más que el vino". San Isidoro de Sevilla en sus "Etimologías" realizó una catalogación de los caldos de su tiempo y Rabelais, ya hacia el final del período medieval, escribió, consciente de lo que hacía: "Qué bueno es Dios que nos da este instrumento de trabajo". Se seguía llamando al Señor el "Gran Vendimiador" como otros le llamaban el "Gran Arquitecto del Universo" y otros "El Ojo que Todo lo Ve".

Cervantes llamó a las tabernas "ermitas de Baco" y recordó que tabernáculo, lugar de culto y ara de sacrificios, dio por corrupción o evolución, el vocablo taberna.
Este carácter sagrado está presente en todas las latitudes. La vid y el vino, fueron siempre traídos por un dios civilizador. Fue bajo los efectos del vino como en el curso de los tiempos los videntes y profetas lanzaron sus más acertadas predicciones.

No es de extrañar que Kierkagaard pudo decir en los años veinte, parafraseando a San Juan, "En el principio fue el aburrimiento". Y el alcohol fue capaz de paliar ese aburrimiento.


EL VINO TERAPEUTICO


Luis XIV se trataba la cirrosis hepática con buen vino de Burdeos y hay que pensar que supo rodearse de los mejores médicos de su tiempo. En realidad, Asclepio (dios de la medicina) y Dionisos han sido siempre una buena pareja. El vino puede ser, a la vez, medicamento y alimento.
Cuando nuestros abuelos sospechaban que unas fresas estaban contaminadas por el tifus, les bastaba sumergirlas 20 minutos en vino para que fueran completamente esterilizadas. Los médicos de otro tiempo recomendaban ingesta prudencial de vino para aumentar la función renal y en los casos de metabolismo lento. El mismo Hipócrates lo señalaba, aguado, eso sí, para el tratamiento de congojas, aspereza y horrores... Los galenos de ayer consideraban que la temperatura influía en las cualidades terapéuticas del vino. Se sabe que Tiberio lo bebía caliente y que incluso en nuestros días se le considera así apropiado para aliviar el catarro. Las madres rurales daban hasta no ha mucho, pan mojado con vino para garantizar un saludable destete y a los abuelos mareados se les tendía una copa para estabilizarlos. Es inútil pensar que estas costumbres se han ido repitiendo, generación tras generación, sin que obraran un efecto saludable. Y la costumbre data ya de tiempos de Platón, quien no dudó en llamar al vino "leche de los viejos" por la longevidad que, según él, asegura. El pan mojado en vino de España, lo utilizaba diariamente Monseñor Cornaro, comendador del Concilio de Trento, que llegó casi a los 100 años, en un tiempo en que superar los cincuenta era extraño. Y de un arzobispo de Sevilla se dice que alcanzó los 128 años en el XVIII: "Yo en verano bebo siempre media botellita del añejo y en invierno doblo la razón", dicen que decía. Un dicho andaluz sentencia: "El vino de Jerez, buen jarabe para la vejez". Hasta los años 40 el vino se utilizaba en lavados locales, emplastos para heridas y lesiones de piel. Los Hechos de los Apóstoles recuerdan que Lucas puso a Pablo, santos ellos, vino en emplastos para remediar la afección del apóstol de los gentiles que lo postró durante meses. El Quijote utilizó, por su parte, vino para limpiar la herida de la rubia Camila y el Lazarillo curó las heridas de la cara del ciego al que servía, con buen vino de rioja. Los catarros y las bronquitis requerían, egún los conocimientos médicos de otro tiempo, "vino por fuera y por dentro". La pulmonía se curaba en la Sierra de los Ancares, hasta principios de siglo con vino caliente hervido con grasa de cerdo y cocido con flores de romero, laurel y hierbaluisa. Cuanta razón tenía el Talmud de los judíos cuando sentenciaba sin apelación: "El vino es el mejor de los remedios", o el refranero español que proclama -"Comer sin vino, miseria y desatino" o este otro, "A la carne vino, y si es jamón, con más razón". El anuncio de las bondades del vino se realizaba también en negativo; véase sino: "Quien come besugo y agua bebe, no preguntes de que muere".


RITOS ARTISTICOS


El vino ha estimulado la creación artística. En ocasiones la creación y la locura han caminado juntas. Tal es el caso de Poe y, en cierta medida, de Baudelaire o Blake. Para ellos, embriagarse fue el pasaporte de fuga de la realidad que les abrumaba. Verlaine era consciente de que su actitud ante el vino le creaba un dilema insuperable y, a la sazón, escribía: "No puedo trabajar si no bebo; pero, si bebo, no puedo trabajar".

Un determinado tipo de artistas encontraron en el vino un resorte para su inspiración. Para ellos, el vino iba más allá de un recurso que acompaña las comidas o un vehículo hacia la embriaguez. Es, más bien, la puerta de entrada por la que se precipitan las musas. Si determinados sistemas religiosos utilizaron el vino en sus ritos mistéricos, instelectuales y artistas aislados, recondujeron sus efectos hacia la creación literaria.

Alegrarse es la frase que define la excitación que provoca el vino.Un autor anónimo del siglo XVII escribió que "el primer vaso pertenece a la sed, el segundo a la alegría, el tercero deleita y el cuarto lleva a la locura". Pues bien, un cierto tipo de artistas quisieron ir más allá de la locura. A ellos pertenece el vino como forma de inspiración. Resulta curioso que en el ámbito del Islám, una religión que no ha sido excesivamente tolerante en relación a los productos de la vid, sean poetas y artistas -sufíes en buena medida- quienes hayan honrado el vino con sus exaltados cantos. Ibu Hazmun, por ejemplo, proclama que "No es un crimen beber vino; poco el precepto me asusta; hasta los mismos derviches lo beben y disimulan". Y termina su poema con estrofas igualmente significativas: "... la garganta se les seca, con tanta oración nocturna, y a fin de que se refresquen, vino en abundancia apuran". Por lo mismo, no puede extrañar que sea en Andalucía, allí donde la presencia musulmana fue mas tardía, que el vino ha arraigado con fruición.
A decir verdad los cuatro elementos de la cultura andaluza son extranjeros: los chatos vienen de Italia, el pescado frito es genovés, algunas tapas son suecas y traídas por jerezanos que comerciaron con esa nación y los caballos son anglo-árabes. En cuanto al cante jondo, huelgan comentarios. De estos elementos culturales los especialistas solo discuten sobre las tapas, de las que algunos patriotas sostienen que son oriundos de tan cálidas tierras. Para ello alegan el descubrimiento en Marchena de unas ánforas de a pié, dentro de las cuales se hallaron cantidades de extracto seco de vino y en la barra próxima un gran montón de caracoles...
Sin embargo la polémica sigue viva: Dionisos y Baco fueron honrados no en tanto que dioses de la embriaguez sino del vino. Si el consumo de vino es socialmente aceptado, la embriaguez es unánimemente rechazada en todos los pueblos y culturas. La creación artística está pues situada más allá de la frontera de la embriaguez, en los intelectuales que hemos mencionado. Allí donde termina el vino como deleite empieza la embriaguez y, en sus confines, más allá de la melopea y de la ulterior resaca, se sitúa el mundo de las musas. Ciertamente existen otros procedimientos para evocar a las musas -la meditación, sin duda el más apolíneo- pero la tentación dionisíaca ha ganado a muchos de los más afamados escritores.

Hablando de resacas. Incluso la corona regia es un invento de Baco. La primera que se labró en el mundo se hizo con flores escogidas para evitar el dolor de cabeza que el vino en demasía, produjo a los clásicos. Las primeras se tejieron con mirtro, salvia y pino y estaban reputadas de aliviar las regias resacas. Luego pasaron a ser signo de realeza y santidad.


UN PODER MISTERICO Y TRANSFIGURADOR


El vino está asociado a la sangre, por similitud de color y por su carácter de esencia de la vid. Es sabido que, en las civilizaciones pre-modernas, esto es tradicionales, la sangre se considera el vehículo de la vitalidad; por ella fluye el espíritu que anima al ser humano. Con el vino ocurre otro tanto; nace de la tierra, se elabora en la oscuridad en el seno de bodegas al abrigo del sol, frecuentemente bajo tierra.

El principio animador de las ciencias pre-modernas era la ley de las analogías: "lo semejante se une a lo semejante", "lo que está arriba es como lo que está abajo". El vino, inicialmente, en embrión en las parras expuestas al Sol, debía recoger lo esencial de este elemento. Por tanto no es raro que las religiones mistéricas vean en el vino algo uránico y solar. De la misma forma que la sangre gira en torno al corazón y depende de él, los mostos nacen alimentados por el Sol. Más tarde, resguardados de él, crecen y maduran al abrigo del Sol, en la oscuridad. Si reciben primero, el Fuego-Sol uránico, en la bodega, luego, se impregnan del calor subterráneo, emanado del Fuego-Telúrico de las entrañas de la Tierra. El vino se alimenta de lo uno y de lo otro. Es, por tanto, un alimento "holístico", total y totalizador. No es raro que el cristianismo lo considerara sangre de Cristo, como los griegos lo tuvieron por sangre de Dionisos y los egipcios de Osiris.
En algunas civilizaciones se ha comparado los granos de uva como estrellas de una bóveda celestial que los cubre e integra. Esta analogía contribuye a aumentar las relaciones entre el vino y el principio uránico y luminoso. Esta característica sirve, igualmente, para elevar el espíritu humano. En un texto védico puede leerse: ")Habré bebido Soma? / Soy alto, alto / Heme aquí erguido hasta las nubes / )Habré bebido Soma". El Soma era el licor de la inmortalidad...


EL PAN: CARNE DE LA TIERRA Y CUERPO DE CRISTO


El otro alimento de la inmortalidad es el pan. Y, al igual que el vino, está presente en todas las tradiciones religiosas y esotéricas. Beith-el, la Casa de Dios, allí donde Jacob soñó con la escalera que ascendía hasta el cielo, quiere decir, literalmente "la casa de Piedra", que, acto seguido se convierte en Beith-lehem, "la casa del Pan". La casa de Piedra se transforma en presencia sustancial y alimento espiritual.

Siguiendo con la tradición judeo-cristiana, el pan aparece en dos milagros de Cristo, el primero, el de las Bodas de Canáan, es cualitativo; Cristo cambia el agua, en vino, mientras que en la multiplicación de los panes y los peces, tiene un carácter cuantitativo. De ahí que el vino esté ligado a los "misterios mayores" y el pan a los "misterios menores".

El pan no sería nada sin la levadura que contiene, expresión del principio activo que le da volumen y confiere carácter. La ausencia de levadura implica pureza y sacrificio, de ahí que, algunas tradiciones, incluida la cristiana, utilicen el pan ácimo, como forma de rendir culto a la divinidad. Los judíos consideran el pan fermentado, "zymi", como impuro. El "azymi" (ácimo), sin levadura madre, es, por el contrario, considerado puro. El sacrificio de Cristo, por ejemplo, se resume en la hostia, "cuerpo de Cristo" que no es sino una lámina de pan ácimo.

Pero el simbolismo religioso del pan venía de antiguo. Se sabe que en los misterios de Eleusis se empleaba la materia prima que da lugar al pan, el trigo. En el curso del drama místico que conmemoraba la hierogamia de Démeter y Zeus, se presentaba un grano de trigo en el interior de algo parecido a una custodia, que los iniciados contemplaban en silencio y recogimiento. Era la "epopteia", literalmente, la contemplación. A través de ese grano, los iniciados honraban a Démeter, diosa de la fecundidad e iniciadora de los misterios de la vida.

El pan adquirió el mismo carácter sagrado en Roma. Las panaderías estaban nacionalizadas y los panaderos eran lo más próximos a funcionarios del Estado. El poder imperial siempre tuvo mucho interés en que no faltara, ni este alimento, ni los juegos del circo, para sus ciudadanos.
Los romanos llegaron a sofisticar los hornos. La locución "horno" procede de la raíz "forn-" que en latín da "fornicatio" y "fornix". "Fornix" era la habitación abovedada donde las prostitutas romanas recibían a sus sicalípticos clientes. Por analogía con los lugares donde se cocía el pan -igualmente abovedados- los hornos recibieron tal nombre. Pero los simbolismos sexuales han acompañado siempre al pan. De hecho, aún hoy en Inglaterra, cuando una mujer está embarazada se dice que "tiene algo en el horno" y, con su particular perspectiva psicoanalítica disidente del freudismo, Otto Rank, observó a principios de siglo, las analogías entre el falo y la barra de pan.

A este respecto la sensibilidad de Marcial, poeta romano amigo de Juvenal y del naturalista Plinio, critica a un Lupus, roñoso para sus amigos, cuya amante, dice, comía pan de formas obscenas, que llamaba eufemísticamente "Caracolas de Venus hechas de harina en flor". Marcial, así mismo, tiene un poema titulado "Príapo de harina de trigo". Príapo, por lo demás, es el miembro viril en erección. En Normandía hemos comido ingenuamente pan en forma de falo y en España algún avisado industrial ha intentado introducir el mismo producto. Los venecianos mantuvieron la costumbre hasta el ventennio mussoliniano y el mismo hábito subsistió en Alemania hasta principios del novecientos. Hubo panes mono, bi, tri y cuatrifálicos...
Esta asimilación entre el sexo y el pan no es gratuita. La harina no es sino materia inerte, procedente de la Madre Tierra, que recibe la vida por introducción de un principio activo, la levadura. Por esas casualidades que tiene la naturaleza, los principios vivificadores del pan y del vino son idénticos: el saccarlmyces elipsoideus, gracias a ellos se produce la fermentación del mosto en las tinajas y del pan en la artesa.


EL ATRACTIVO SURREALISTA DEL PAN


Dalí solía pedir a algunos pasteleros particularmente hábiles en su arte que fabricaran objetos insólitos con el pan. Realizó marcos para sus cuadros con este alimento e incluso encargó un mobiliario a un famoso panadero parisino. Durante los años 30, según explica en sus escritos autobiográficos, contempló la posibilidad de crear una sociedad secreta de carácter político-místico, cuya única actividad fuera dejar abandonados gigantescos panes en el centro de las grandes ciudades occidentaes. Dalí albergaba la quimérica idea de que esto provocaría confusión y espanto y la incomprensión por tal gesto surrealista acarrearía la crisis de todo el sistema de valores burgueses. Era, evidentemente, una boutade que jamás llevó a la práctica.
Sus neurosis sexuales seguramente tendrían algo que ver con la evocación fálica de las barras de pan, cuando se sintió irreprimiblemente atraído hacia este producto que empezó a ser omnipresente en su producción e incluso en sus gestos más teatrales. Uno de los grandes cuadros de Dalí, la "Cesta de Pan" en sus dos versiones, es por su ejecución y luminosidad, sin duda una de las obras más brillantes y surrealistas del siglo. Dalí lo asociaba a la lectura de Fulcanelli y de la literatura alquímica. El poder evocador del pan, como vemos ha seguido presente en el gran arte del siglo XX.


LA LUCHA POR EL PAN Y EL VINO, LUCHA POR LA CALIDAD DE VIDA


Pan es algo más que un alimento.
Es el nombre de un dios: el Gran Dios Pan.
Pan significa el Todo.

El nombre le fue dado por los dioses, en tanto que encarna una energía genésica del Todo o de la Vida. Es una tendencia propia de todo el universo. Cuando los antiguos percibían la presencia de este dios, experimentaban un sentimiento de terror que enturbiaba los sentidos. Era la sensacion de pánico. Pan fue el dios de los cultos pastoriles, mitad humano, mitad animal, de cuerpo belludo, ágil y rápido, obsceno y provocador, acosaba a ninfas y jovencitos. Onanista empedernido, su insaciable deseo sexual proseguía incluso en solitario. En el período tardío de la civilización griega -el helenismo-, Pan encarnó los valores del paganismo. Era, por supuesto, un personaje dionisíaco.

Plutarco cuenta que un navegante oyó voces misteriosas en alta mar que anunciaban la muerte del Gran Dios Pan. Su fin presagiaba el ocaso de los dioses paganos. Proudhon, lo elevó a la categoría de figura literaria y escribió a propósito:

"Las sombras de los héroes se lamentan y los infiernos se estremecen. Pan ha muerto: la sociedad se disuelve. El rico se cierra en su egoismo y esconde a la claridad del día el fruto de su corrupción; el servidor ímprobo y cobarde conspira contra el señor, el hombre de leyes, por dudar de la justicia ya no comprende sus máximas; el presbítero ya no opera conversiones, antes bien seduce; el príncipe toma por cetro la llave de oro; y el pueblo, desesperada el alma, asombrada la inteligencia, medita y calla. Pan ha muerto, la sociedad ha tocado fondo".

Para Proudhom la muerte de Pan presagiaba el fin de las instituciones, era símbolo de un orden social en crisis. Durante el siglo XIX, muchos valores quedaron alterados y el pan, ese alimento imprescindible, se convirtió en símbolo de reivindicaciones sociales. A finales del XVIII, María Antonieta, sin entender lo que pasaba a su alrededor y que terminaría llevándola a la guillotina, despreciativamente comentaba que las masas de sans culots hambrientos, si no tenían pan, harían bien comiendo bollos. Más tarde, los socialistas utópicos y los anarquistas convertirían el pan en estandarte. Kropotkin, el noble hijodalgo anarquista llegó a titular uno de sus títulos "La conquista del pan" e incluso el fascismo español proclamó su tríada flamígena "Patria, Pan y Justicia". El pan se identificó con los derechos de los desheredados, esto es, con los que eran más numerosos, los "proles", prolíficos o proletarios, y de ahí la asimilación de Proudhom con el dios del Todo. La lucha por el pan se convirtió a la postre en una lucha por la calidad de la vida.
En los últimos 30 años, el consumo del pan ha ido descendiendo, sin embargo resulta paradójico que cuando se produce un momento de recesión y crisis social, el consumo aumente. De hecho, el pan es el elemento más importante de la economía familiar hasta que los bancos inventaron las hipotecas. Cuanto más aumenta el precio de los alimentos, incluido el del pan, más aumenta su consumo; éste parece estar fuera de la lógica de las leyes de oferta y demanda. Esto se debe a que el pan ocupa un lugar particular en el subconsciente colectivo de nuestros pueblos; se le tiene por alimento imprescindible sometido a una consideración especial. Hasta hace poco, cuando caía un trozo de pan al suelo, era costumbre darle un beso en señal de tributo y homenaje; existió la prohibición de malgastar o tirar el pan. Luego, en períodos de bonanza económica, pareció como si sus méritos culinarios y alimenticios se diluyeran, pero ha bastado la generalización de la crisis económica, para que su consumo iniciara una inflexión positiva y por todas las esquinas florecieran panaderías de nuevo cuño.

Si los vinos son honrados con las consideraciones más elogiosas y sometidos a las críticas más profundas, el pan, apenas merece consideración en las cartas de los grandes restaurantes. El honesto bocadillo parece el único refugio de este alimento. Se sabe que el Conde de Sandwhich, jugador empedernido, se negaba a abandonar la mesa de juego. Hoy diríamos que era un ludópata. Su cocinero particular inventó este alimento, como mínimo antes de 1836, fecha en que Balzac, siempre atento a la sociedad de su tiempo, lo menciona en una de sus novelas.
En Andalucía, Extremadura y, por extensión, en todo el territorio nacional, el pan ha sido dignificado como alimento de envergadura. Ahi están las torrijas para demostrarlo o las migas. Resulta problemático considerar brioches y croisants como pan en sí mismos, ni siquiera se les puede mirar como a derivados. En realidad, son antítesis. El arte de la panadería no existe sin fermentación. Ésta se produce por reposo de la masa en la artesa, una vez ha sido incorporada la levadura. En cambio, en las artes de pastelería, la fermentación es sacrílega y destruye el producto.

De la misma forma que una sociedad que prefiera el sky al alpinismo preferirá la inercia de lo que baja al esfuerzo de lo que debe escalarse con fatiga y cansancio, una sociedad que prima las artes de la pastelería por sobre las de panadería, es una sociedad que evidencia hedonismo y sofisticación... Esa misma sociedad de la que el abuelo Proudhom dijo que había registrado la muerte del Gran Dios Pan.

Pero, todavía, en el seno de nuestra cotidianeidad hecha de productores alienados y consumidores integrados e inerciales, bulle el recuerdo ancestral de un mundo en el que la carne y la sangre de la Tierra animaba los ritos y las costumbres sociales: el buen vino viejo, y el pan de corteza gruesa y miga consistente, ése cuya entrega era la mejor recompensa a una jornada de trabajo y cuya privación suponía el peor de los castigos. El Gran Dios Pan ha muerto, Dionisos se ha retirado a las estanterías de los tetrabriks en la sección de vinos de las grandes superficies. La panadería y la viticultura han pasado de ser una Arte a mera técnica, el consumo ha masificado la producción. Solo unas ratas firmas siguen manteniendo sistemas tradicionales de obtención del vino y de panificación.

La crisis de civilización se evidencia con toda su fuerza y poder. Sin duda un nuevo período áureo de civilización se sustentará en la rehabilitación del pan y del vino al lugar que les corresponde. Lo que siempre ha sido, siempre será y siempre volverá a ser, que dice el "Eclesiastés".
En verdad el buen vino y el buen pan están aún al alcance de quien sepa apreciarlos.

miércoles, 16 de abril de 2008

LA CONJURA DE LOS ILUMINADOS

El origen del "conspiracionismo"




Un antiguo alumno de los jesuitas, Adam Weishaupt, profesor de derecho en Ingolstad, elaboró durante años el primer proyecto conspirativo de la Edad Moderna. Hasta entonces la masonería y el rosacrucianismo habían sido escuelas de pensamiento. Con Weishaupt se tratra de llevar los principios a la práctica. Antimonárquico y anticristiano, creerá que sobre las ruinas de las monarquías y de la iglesia se podrá levantar un Orden Nuevo. Esta es su portentosa aventura...

ADAM WEISHAUPT Y SU PROGRAMA

En 1775, un alumno de Weishaupt, Arnold Massenhausen, antiguo afiliado a las Corporaciones Estudiantiles (que ostentaban rituales, signos y palabras de paso secretas) funda la Orden de los Perfectibilistas. Proponían que la sociedad fuera regida por seres humanos en camino hacia la perfección. Estaban inspirados en el aristotelismo griego. Adam Weishaupt se incorporó pronto. Dos años despues, tras concretar su programa, se transformaron en la Orden de los Iluminados de Baviera, la Noche de Walpurgis de 1776.

En 1778 contaban con 18 miembros y 38 dos años después. En 1779 la orden empezó a jerarquizarse interiormente. Eso lo que Weishaupt llamaba "Círculos Concéntricos" cada uno de los cuales ampliaba la información, los datos sobre la Orden y concretaba los proyectos, más que el anterior. Los tres grados iniciales fueron "Novicial", "Minerval" e "Iluminado".

No se trataba de una asociación "discreta" como la masonería, sino completamente secreta.

Existía un código cifrado y cada afiiado tenía un nombre iniciático. Durante el primer período de su aprendizaje el nuevo afiliado tenía solo relación con la persona que lo había introducido en la Orden. El ingreso se preparaba con un ayuno prolongado; durante la noche se le presentaba desnudo y con los genitales atados ante los iniciadores enmascarados. Tras el juramento de lealtad a la orden, el afiliado debía redactar un "pensum", en el que describía su vida anterior, explicaba los motivos que le impulsaban a ingresar y su grado de compromiso. La fase de "noviciado" solía durar un par de años.

El grado siguiente, "Minerval", comenzaba con la iniciación propiamente dicha. Debía estudiar ciencias físicas, matemáticas y morales. El rito consistía en un diálogo entre iniciado e iniciador seguido de nuevo juramento de lealtad. A partir de entonces, el afiliado podía introducir a nuevos miembros en la orden. El acceso al grado siguiente se realizaba sin pompa ni boato. Simplemente, se alcanzaba el grado de "Iluminado" mediante una ceremonia a la que solo asistían el aspirante y los miembros del mismo grado de la localidad donde tenía lugar la ceremonia.

Hasta ese momento el afiliado desconocía la existencia de grados superiores. Si mostraba una dedicación y entrega total a la orden se le daba a elegir entre los signos reales (corona, báculo y armiño) y los de la sabiduría (túnica de lico y cinto de seda). Si elegía los segundos tenía acceso a los grados superiores.

El segundo bloque eran los "grados de masonería" (Iluminado Mayor e Iluminado Diligente) y finalmente, los "grados de los misterios" (sacerdote, regente, mago y rey). En total un sistema copiado de la masonería y dividido en nueve grados o círculos concéntricos. El grado de Iluminado marcaba la separación clásica entre "Pequeños", dominio sobre las capacidades humanas, y "Grandes Misterios", dominio y poder sobre el mundo.

Cuando los Iluminados hablaban de "poder sobre el mundo" se referían efectivamente a poder político, entendido, no como un fin en sí mismo, sino como un medio para alcanzar un fin, la transformación de la sociedad.

La orden destacó pronto por su propaganda anticlerical. Weishaupt, antiguo alumno de los jesuitas, cargó duramente contra sus educadores.
En 1777 Weishaupt ingresa en la Logia "De la Prudencia" de Rito Templario. La idea de Weishaupt consistía en utilizar la masonería, por entonces muy extendida en Baviera, para captar nuevos militantes y copiar los rituales de los altos grados masónicos. Pronto contaron con maestros masones en número suficiente para tener logias propias.
En 1779 resucitaron la logia "Teodoro del Buen Consejo" de Munich e incorporaron al barón Ferdinand von Knigge, alquimista fracasado y miembro de la Estricta Observancia Templario (un rito masónico disidente). Knigge daría a la Orden de los Iluminados su aspecto definitivo. Sus fracasos en la práctica de la alquimia lo habían vuelto escéptico en cuanto a las posibilidades de la magia y del esoterismo; conocía el racionalismo francés y lo incorporó a la filosofía de la Orden. Knigge, creía que era necesario un entendimiento con la masonería para asegurar la expansión de la Orden. Propuso a las autoridades masónicas francesas e inglesas un pacto de federación en el que la Orden de los Iluminados aceptaba los tres grados "azules" de la masonería (aprendiz, compañero y maestro) a cambio de que ésta reconociera los tres primeros grados iluministas. El pacto, que pudo concretarse con algunas obediencias masónicas alemanas, extendió la Orden de los Iluminados fuera de Baviera, en Renania, Austria, Hungría, Tirol, Suiza y Francia. El total de efectivos ascendió entre 1776 y 1789 a 3000 afiliados de los que se conoce el nombre de 650. Se trataba de aristócratas, profesores universitarios y burgueses enriquecidos, gente, en definitiva, con poder político, económico y cultural. Entre otros se encontraba un antepasado de Metternich, el escritor Goethe y el filósofo Herder.

EL FIN DE LOS ILUMINADOS

Mientras existió, la orden demostró sobradamente su eficacia. El reclutamiento entre las élites fue imparable y no existieron fisuras. Weishaupt preconizó la delación interior, el espionaje y la observación de otros miembros para garantizar la estanqueidad y seguridad interna ("El segundo grado convierta a cada uno en espía de los otros", decía el ritual de acceso).
Las diferencias entre Von Knigge y Weishaupt, el primero más dotado para el ocultismo y la parafernalia ocultistas y el segundo, agitador eminentemente práctico, agrietaron interiormente a la orden y constituyeron el principal obstáculo para su progresión futura.

El pacto con la masonería se rompió y la logia "De los Tres Globos" el 11 de noviembre 1783, declaró la guerra a los Iluminados mediante una proclama, en la que se les definía como "una secta masónica que quiere destruir la religión cristiana y hacer de la masonería un sistema político". Los rosacruces de Viena y Munich secundaron a la masonería cuando quedó suficientemente claro que los Iluminados estaban llevando a la práctica proyectos de desestabilización política.

El 22 de junio de 1784, Carlos Teodoro, elector de Baviera, proclamó la prohibición de los Iluminados, después de que un correo de la Orden resultara muerto y en el doble fondo de su casaca se encontraran documentos que probaban el carácter conspirativo de la asociación. Weishaupt fue procesado en 1876 y consiguió fugarse prisión tres años después. Murió en 1830 cuando, indirectamente, se habían consumado algunos de sus planes. Históricamente, la Orden de los Iluminados de Baviera murió con él.

ILUMINISMO Y REVOLUCION FRANCESA

La implicación de "Iluminados" en la revolución francesa está fuera de dudas. El introductor de la Orden en Francia, fue el Conde de Mirabeau. Saint-Just, Camile Desmoulins, Danton, Hebert y, seguramente, Marat, combinaron su militancia masónica con la iniciación "iluminista". Salvo en el caso de Mirabeau, el resto eran jacobinos extremistas. Y otro tanto puede decirse del Giuseppe Balsamo, más conocido como el Conde Cagliostro, iniciado por el propio Weishaupt en una ermita próxima al castillo de los Knigge que se ha conservado hasta hace poco.

Los "iluminados" franceses jamás tuvieron que enfrentarse a problemas con la justicia, ni persecuciones, contrariamente a sus hermanos del otro lado del Rhin. Cuando se examina al detalle la historia de la revolución francesa se percibe -especialmente en sus primeros momentos- una inteligencia que actúa entre bastidores y va quemando etapas. Algunos analistas han creído descubrir esa mano conspirativa en la masonería. Pero la masonería francesa en aquella época estaba fuertemente fraccionada y, en buena medida, compuesta por nobles y sacerdotes que fueron guillotinados en el curso de los sucesos. Parte de los masones de la época eran monárquicos e incluso tomaron las armas para defender a Luis XVI una vez estallada la revolución y hubieran detectado perfectamente (y denunciado) una conspiración antimonárquica urdida por las logias. Si bien no hay duda de que la masonería generó el caldo de cultivo que facilitó el derrocamiento de la monarquía, como máximo puede ser tachada de "responsable intelectual" de la revolución. El brazo ejecutor y la estructura organizativa hay que encontrarla en otra parte.

Los datos fragmentarios de que disponemos inducen a pensar que es, a partir del Convenio Masónico de Wilhelmsbad (16 de julio de 1782), cuando se produjeron los intercambio e iniciaciones entre los Iluminados alemanes y los masones franceses.
El Convenio fue convocado por el Duque de Brunswik para responder a 10 preguntas que se repetían insistentemente los masones y que carecían de respuesta: antigüedad de la Orden, existencia de "superiores desconocidos", origen de los rituales, etc. La asistencia era sumamente heterogénea: de un lado místicos católicos afiliados a las logias (Willermoz, de Maistre), de otro ocultistas (los "filaletos" de Chefdebien de Zagarriga, representantes del Rito Egipcio de Cagliostro), finalmente ambiciosos interesados en obtener poder político-social (núcleo que luego daría vida al Rito de Menphis-Misraïm). Una de las cuestiones que polarizó las discusión fue si el objetivo de la masonería era "mandar o instruir". El historiador masónico T. Clavel reconoce que en las 29 sesiones celebradas no se aclaró ni una sola de las preguntas planteadas. Sin embargo quienes pensaban que la finalidad de la masonería era "mandar" (mandar para alcanzar el poder político, efectuar la "venganza templaria" contra la monarquía francesa y una vez en el poder instruir a las masas), se conocieron entre sí y coaligaron sus fuerza. Si bien era imposible concebir la masonería de ese momento como una estructura capaz de organizar una operación clandestina de envergadura, los Iluminados aportaron sus experiencias, su sistema iniciático y su programa de acción.

Una vez iniciado el proceso revolucionario, en 1789, y a partir de cierto momento -tras la toma de la Bastilla y el posterior guillotinamiento de Luis XVI- resultó muy difícil poder controlar los acontecimientos. Las logias masónicas estaban diezmadas y la mayoría de ellas habían "abatido columnas" (disuelto) o bien estaban "en sueños" (inactividad temporal). A las dificultades en la comunicación se unieron las diferencias en los proyectos; había moderados como Mirabeau, pero sobre todo una gama de radicalismo que iba endureciéndose progresivamente: Dantón, Desmoulins, Marat, y finalmente Hebert, literalmente un asesino sanguinario con la excusa de los "nobles principios". Uno tras otro, terminaron por enfrentarse entre sí y llevarse unos a otros al patíbulo.

Cuando Napoleón liquida el Directorio y se coloca la corona imperial, ni uno solo de los Iluminados franceses ha sobrevivido. La transmisión iniciática se ha roto. A partir de ese momento, las conspiraciones contra la Restauración serán asumidas por otras organizaciones republicanas (a partir de 1820 la masonería francesa y europea volverá a destacar como fuerza antimonárquica, junto con nuevas sectas conspirativas: carbonarios en Italia, Francia, España y Polonia, Sociedad Comunera en España, etc.). Pero ¿desaparecieron completamente los Iluminados?

SU PROLONGACION EN EL TIEMPO: NAZISMO Y COMUNISMO

No existe ninguna duda sobre la extinción de la Orden de los Iluminados de Baviera a finales del siglo XVIII. Si bien en el siglo XX, distintos grupos marginales han intentado resucitar la Orden fundado por Weishaupt y Knigge, se trata de intentos insignificantes y anecdóticos, constituidos por individuos de muy escaso relieve y sin ningún enlace con la orden histórica.
Pero es rigurosamente cierto que el espíritu de la "Orden de los Iluminados" fue heredado por otras organizaciones. Distintos historiadores han encontrado similitudes entre el programa de los Iluminados y movimientos tan diferentes como el nazismo y el comunismo.

Fuera de sus diferencias formales, comunismo y nazismo se constituyen como dos formas de totalitarismo. Son, acaso los representantes extremos, de movimientos políticos de masas, encuadradas por una "clase política dirigente" (un partido fuertemente ideologizado y jerarquizado con un encuadramiento y una disciplina férreas). Defienden -como los Iluminados- algo más que un programa político, una concepción del mundo y una revolución que altere los valores dominantes hasta ese momento en la sociedad. Ambos se quieren "expresiones populares de la voluntad de las masas" (Hitler apeló en diversas ocasiones a referendums que le dieron resultados aplastantes; la constitución rusa de Stalin, dice que el Partido Comunista es la "expresión organizada de la voluntad de la clase obrera"). Ambas ideologias mantuvieron corrientes ocultas y subterráneas (en el Partido Nazi la Sociedad Thule, grupo desgajado de la "ariosofía", rama desgajada de la Sociedad Teosófica alemana; el Partido Comunista Ruso contó hasta mediados de los años 60 con la secta "cosmista", de la que hoy empiezan a llegar los primeros datos a Occidente, pero de la que se sabe que su peso fue extraordinario en el momento de desencadenarse la revolución comunista de 1919). El nacionalismo de los nazis aparece por primera vez en la ideología de los Iluminados. Igualmente está presente la noción de explotación de las clases desfavorecidas por los "tiranos" (identificados con la monarquía) en una temática que el comunismo llevará hasta el límite.

Comunismo y nazismo, al igual que los Iluminados, consideraron que la monarquía era su principal enemigo (el comunismo derribó a la dinastía de los Romanov, el nazismo ironizó cruelmente al último emperador alemán y en el libro "Mi Lucha" de Hitler, abundan los ataques a la institución monárquica). Finalmente ambas corrientes intentan alcanzar la "felicidad de la raza humana" mediante el ejercicio de un despotismo excepcionalmente cruel.

El foco inicial del Partido Nazi alemán fue Baviera, la tierra privilegiada de los Iluminados. Munich, la capital bávara, es elegida por Hitler para que la svástica irradiara a toda Alemania. Por cierto que el príncipe de Hesse-Cassel, uno de los asistentes al Convenio de Wilhelmsbad, tras reorganizar el Grado Masónico de los Caballeros de la Ciudad Santa, les dará la svástica como símbolo de reconocimiento. A partir de 1919, la Liga Espartakista agitaba la bandera roja de la revolución comunista. Probablemente el nombre de "Espartaco" hubiera sido olvidado por los comunistas alemanes de no haber sido por que fue el nombre iniciático de Adam Weishaupt.
¿No conmemoraría algún espartakista la fecha de la fundación de los Iluminados en el Día del Trabajo, el 1 de mayo?

[RECUADROS FUERA DE TEXTO]
EL "ILUMINISMO":
CLAUDE DE SAINT MARTIN Y MARTINEZ DE PASQUALLY


Habitualmente se confunde la organización de los "Iluminados de Baviera" con el "iluminismo". Se trata, en realidad, de dos movimientos completamente diferentes. En realidad el único vínculo que pudieron tener fue a través del alquimista y rosacruz alemán Franz von Baader, discípulo de Louis-Claude de Saint Martin. Von Baader había formado parte del grupo "Erwckten" (los "despiertos") del que Armand Beyer escribe: "vivían en un estado de felicidad interior por que Cristo estaba en ellos. Decían no conocer el pecado mortal. Solo aquel que está "despierto" puede despertar a otro mediante un beso". Baader, por lo demás, fue iniciado en la masonería en 1793 y prosiguió su militancia hasta su muerte en 1822. Su padre, Ferdinand-María había introducido a Adam Weishaupt en la masonería (logia "Teodoro del Buen Consejo"). Tal es el único vínculo entre las dos corrientes.

Mientras la "Orden de los Iluminados" es un fenómeno fundamentalmente alemán, los iluministas suelen ser franceses. Sus dos teóricos son Louis-Claude de Saint Martin, Martinez de Pasqually y el monje benedictino dom Pernety, fundador del grupo "Iluminados de Avignon".

La diferencia fundamental entre esta corriente y el grupo de Weishaupt es el absoluto desinterés de los primeros en la acción política y la organización de conspiraciones contra las monarquías. Saint Martin y Pasqually desarrollaron métodos -no precisamente simples- para favorecer el "despertar interior".

Frecuentemente a los "iluministas" franceses se les llama "martinistas". Su doctrina está directamente inspirada en los estudios del místico sueco Emmanuel Swedemborg.

Pasqually creó la "Orden de los Elegidos Cohens", grupo místico-masónico que se extinguió tras su muerte. Resucitada en 1890 por Gerard d'Encausse, más conocido por su nombre iniciático, "Papus", estuvo nuevamente al borde la extinción, tras el fallecimiento de éste. El conocido escritor Robert Ambelain reconstituyó la Orden en 1942, llamándola "Orden Martinista de los Elegidos Cohens" que aun existe contando con un millar de afiliados. No confundirla con la "Orden Martinista Tradicional", especie de "círculo interior" vinculado a AMORC, la Antigua y Mística Orden Rosacruz, fundada por Spencer-Lewis.

ILUMINADOS Y ALUMBRADOS

Por defectos de traducción, se confunde la "Orden de los Iluminados de Baviera" con los "iluministas" y ambos con los "alumbrados". Estos últimos corresponden a una secta organizada en Europa Central cien años antes de que Adam Weishaupt concibiera su siniestra organización conspirativa.

De carácter cristiano, pero contraria a la jerarquía y a la autoridad de Roma, los "alumbrados" aborrecían de cualquier tipo de práctica religiosa externa. Concebían que el cristianismo debía vivirse interiormente y propugnaban el ejercicio continuo de la oración y las prácticas meditativas para alcanzar un estado de lucidez interior al que llamaban "alumbramiento". De hecho, todas las corrientes místicas insisten en que el éxito de sus prácticas llevan al sujeto a un estado similar al "despertar", que produce una claridad interior y una forma diferenciada y directa de ver el mundo. Mircea Eliade, el famoso historiador de las religiones, ha podido reunir un abundante material sobre las experiencias de la "luz interior", una especie de fogonazo iluminador que sufre el sujeto cuando su aventura espiritual empieza a dar sus frutos.
Lo más sorprendente es que los "alumbrados" tuvieron su origen en España, donde aparecieron en torno a 1509. Resultaron exterminados por la Inquisición pero pudieron extender sus doctrinas por Europa Central. Su principal foco de expansión fue Andalucía. Se sabe de ellos en Guadalajara (1512) y Salamanca (1515). Menéndez Pelayo afirma que hubo colonias "alumbradas" en Guadalajara, Segovia, Madrid, Avila, Toledo y Valladolid. Los focos iniciales estuvieron constituidos por judíos conversos. Puede comprenderse por qué llamaban idolatría a la genuflexión, "palo" a la cruz, etc. En 1544 se produce el último proceso inquisitorial contra una monja "alumbrada" (la clarisa Sor Magdalena de la Cruz). A partir de entonces, los "alumbrados" desaparecerán de la historia de España.

martes, 15 de abril de 2008

ALQUIMIA DEL DOLOR

Lo universal de la metafísica del sufrimiento

Recientes estudios han mostrado cierta preferencia hacia el "sexo duro", no mayoritaria pero si, en cualquier caso, en un porcentaje significativo. Por lo demás, un somero examen de los anuncios de locales de relax, así como el material a la venta en los sex-shop, confirman esta tendencia, más acusada todavía en otras latitudes.

¿Qué tiene el dolor que existe una tendencia universal a relacionarlo con el sexo?
¿por qué las prácticas sado-masoquistas, tan denostadas y marginales no terminan nunca de desaparecer?
Las relaciones sexuales a través de la historia ¿son una escuela de violencia? Y estos interrogantes nos llevarán a descubrir un insólito mundo en el que el sufrimiento camina parejo al éxtasis...

LA SABIDURIA SEXUAL ORIENTAL Y LA VIOLENCIA

Sorprende que las dos joyas del erotismo oriental, el "Kama Sutra" y el "Ananga Ranga" den precisas indicaciones sobre prácticas sexuales violentas, como un aditamento más al repertorio de sutiles refinamientos sexuales. Y lo hacen, casi banalmente, introduciendo de forma natural la violencia y el sufrimiento como un recurso erótico más.

Uno de los capítulos del "Kama Sutra" se titula precisamente "Diversos modos de pegar", estableciendo en qué momentos del intercambio sexual es aconsejable golpear a la mujer y sobre qué lugares de su anatomía hay que descargar la furia. Espalda, vientre, costados y nalgas parecen ser las zonas indicados. En cuanto a la intensidad de los golpes, deberá estar en relación directa al grado de excitación de los parteners.

También se precisa la actitud con que la mujer debe aceptar este tratamiento: sumisa y agradecida, debe gemir, no ahogará sus gritos, sino todo lo contrario, los exajerará, protestará, pedirá que cese el castigo y implorará al hombre que se detenga, evidentemente no con la intención de que lo haga, sino, antes bien, de excitarlo más.

UN POCO DE HISTORIA: LOS CASTIGOS SEXUALES EN ROMA

En el período álgido de la romanidad, cuando no se había iniciado la pendiente de la decadencia, una vieja tradición -quizás procedente de los etruscos derrotados e incorporados a Roma- establecía que en las fiestas denominadas "lupercalias" los jóvenes corrieran desnudos por las calles de Roma provistos de látigos hechos con tiras de piel de cabra trenzadas, azotando a todas las mujeres que se encontraban por el camino.

Contra lo que podía preveerse, las mujeres romanas no solo aceptaban gustosas esta práctica sino que además se ofrecían a ella tendiendo sus manos hacia los jóvenes para que las golpearan. Frecuentemente se llegaba a la promiscuidad sexual y a prácticas orgiásticas y desenfrenadas.
Dicha práctica estaba reputada de garantizar la fertilidad femenina y aunque se realizaban en honor del dios Fauno-Pan (telúrico y ginecocrático) su nombre procedía de "lupus", lobo/a, en honor de la loba que amamantó a Rómulo y Remo, fundaron de la Ciudad Eterna. Las "lobas" romanas eran también las prostitutas, que ocupaban así un lugar, en absoluto marginal y execrable, en las costumbres sexuales de la raza romana.

Marco Antonio, pertenecía a la cofradía de los "lupercos" y no fue el único de los grandes hombres de la romanidad en participar de estos ritos hoy incomprensibles y extraños.
En otro campo, el "Ars Amandi" de Ovidio, prescribe tres tipos de besos: el "osculum", dado a los amigos en las mejillas, el "basium", sobre los labios, para indicar afecto; finalmente, el "suavium", dado entre amantes, consistía en morder en los labios. Y al hablar de labios, Ovidio alude tanto a los del rostro como a los vaginales...

LA EDAD MEDIA: DULZURA Y VIOLENCIA

En los distintos relatos del ciclo del Grial están presentes escenas que sorprenden por su doble aspecto de erotismo y violencia. Estos relatos muestran la falsedad de una Edad Media timorata y recatada en la que la sexualidad era considerado como algo perverso y diabólico. Son muchos los casos -Gawain, entre ellos, pero también Sir Balin, el mismo Lanzarote, etc.- en los que el caballero llega a una fortaleza y tras ser llevado al baño por la castellana, la violenta.

También en el terreno legendario las hijas del Cid sufrieron la "afrenta de Corpes", en la cual fueron atadas a un árbol y azotadas, episodio incluido en el "Cantar del Mío Cid", que muestra la extensión de ésta práctica sexual.

En el terreno de la aberración pura y simple, casos como el de Gilles de Rais, son igualmente significativos. De Rais, brazo derecho de Juana de Arco, regresó a su castillo tras el proceso y muerte de ésta. Allí se dejó arrastrar por una manía demoníaca, en el curso de la cual asesinó a no menos de 140 niños menores de 16 años. Las descripciones de estos horripilantes crímenes sexuales fue minuciosamente detallada en los registros de la Inquisición y así ha llegado hasta nosotros.

El Señor de Rais, ayudado por dos lacayos degollaba a los infortunados y complaciéndose con los espasmos del moribundo, frotaba el pene sobre sus cuerpos; finalmente, eyaculaba mezclando su semen con la sangre que manaba a borbotones. Luego cortaba la cabeza del niño y sodomizaba al cuerpo sin vida. Tan pronto reía a carcajadas como lloraba, mostraba exitación o terror, para finalmente caer rendido sobre el cadáver. Al menos en una ocasión, ordenó le trajeran la cabeza del niño asesinado el día anterior, copuló con ella y finalmente se durmió estrechándola entre sus brazos.

EL DIVINO MARQUES:FILOSOFIA DEL TOCADOR Y CULTO AL MAL

Todos estos ejemplos nos sirven para establecer una constante: hay una tendencia universal, en todos los tiempos y en todas las latitudes, a implicar actos de violencia en medio de relaciones sexuales. Y esto -salvo en el caso de aberraciones como la mencionada del Señor de Rais, que hemos traido aquí a colación, precisamente, a título de aberración- es admitido y consentido por el objeto del castigo: la amante.

Pero no es sino hasta llegar al Alphonse Donatien, Marques de Sade, que estas prácticas, dejan de ser un aditamento erótico para convertirse en una verdadera concepción del mundo. Con Sade el dolor y la violencia sexual pasan a ser filosofía de la vida.

Sade permaneció buena parte de su vida en la cárcel, no tanto por sus excesos eróticos, como por su actitud política. Tanto bajo la monarquía como durante el período revolucionario o incluso durante el ciclo napoleónico, De Sade fue un inadaptado político que escribió panfletos y adoptó actitudes contestatarias que las autoridades de su tiempo castigaron con la prisión y el manicomio.

Semanas antes del asalto a la Torre del Temple, la Bastilla, las masas parisinas se concentraban en un ángulo del edificio, por donde desembocaba una tubería de desagüe; el marqués de Sade, desde su celda, arengaba a las masas y les narraba inverosímiles torturas a las que eran sometidos los prisioneros, exhortando a tomar por asalto la fortaleza y liberarle.

Allí había escrito "Los 120 días de Sodoma" y "Justine". Ambos se perdieron en el asalto a la Bastilla que se produjo, finalmente, cuando el marqués ya había sido trasladado de fortaleza. No era ni revolucionario, ni bonapartista, ni monárquico absolutista. Su opción era la de una monarquía constitucional a la inglesa. No era el único noble en defender esta alternativa, pero sí uno de los que lo hizo con más behemencia. Esto le acarreó toda serie de desgracias. Finalmente murió encarcelado por Napoleón en el asilo para locos de Charenton.

La vida del "divino marqués" no estuvo a la altura de su obra literaria. No se comportó como un ser perverso; parece que solamente azotó a una prostituta y derramó sobre ella cera líquida, lo cual es casi una caricia, si nos atenemos a las morbosas descripciones que ofrece en sus libros. Incluso se portó cortés y generosamente con adversarios suyos, en el período del terror jacobino cuando toda la sociedad francesa se hizo proclive a los excesos más sanguinarios.

En Sade, la perversión, la violencia, el "sadismo", no es una práctica personalizada, pero sí una filosofía. Sade es un hombre decepcionado por el mundo; abomina de lo que le rodea y no concibe que en la época que le ha tocado vivir, pueda pensarse todavía que un Dios bueno haya creado el mundo. El razonamiento es simple: El mundo es "malo", Dios ha creado el mundo, luego Dios es malvado. A este razonamiento sigue una conclusión: la maldad es la forma más directa de acercarse a Dios; el bien, por el contrario, es su negación.

Así puede entenderse que los personajes de sus novelas, las pobres mujeres que siempre -como Justine, el paradigma de su filosofía- sean virtuosas y castas y siempre sus vidas sean desgraciadas y su virtud lacerada. El verdadero placer es aquel que consiste en hacer repetida y reiteradamente el Mal.

El, por su parte, se limita a pensarlo y describirlo en el formidable catálogo de horrores que es "Los 120 días de Sodoma". El culto que Dios puede entender mejor, es el culto al Mal, porque el Mal está en la esencia de lo divino.

Se ha dicho que con el marqués de Sade, el "mal" adquiere carta de ciudadanía...

EL TANTRISMO Y LA VIA DEL SEXO

Pero esta afirmación no es del todo cierta. Lo que ocurre es que Sade es el primer en redescubrir el valor del mal y la violencia para llegar al éxtasis. Durante el Renacimiento y en todo el ciclo humanista, se produce una involución en la sexualidad europea, pasando a ser de buen tono ignorar las prácticas eróticas refinadas. La descripción de prácticas sexuales -cualesquiera que fueran- pasa a ser algo reprochable. La burguesía hizo el amor con un camisón provisto de una abertura por la que emergerá el pene durante el coito, una frase que es a la vez un canto a la resignación forzada y la negación de todo erotismo: "Dios lo quiere", "Deus vult". Y todo esto a oscuras, por supuesto...

Los trovadores y las damas de las "cortes de amor" sabían más de erotismo que los calvinistas o los tridentinos. Hizo falta que llegara Sade para que volviera a reconocerse el sexo como la "fuerza más fuerte de la naturaleza". En otras latitudes no se había sufrido semejante proceso. El tantrismo en la India y en el Tíbet, o las prácticas sexuales taoistas, o incluso la misma sexualidaden el Islam, se resentían del mismo orden de ideas al que De Sade solo logró aproximarse.

Para estas corrientes el sexo es una forma de aproximarse a la divinidad y de vivir una experiencia íntima de trascendencia. Las vías de toma de contacto con lo divino son múltiples para estas tradiciones, vía de la guerra, vía de la oración, vía del trabajo, vía, finalmente, del sexo. Y a esta última se le llama la "Vía de la Mano Izquierda".

Los presupuestos de la "sexualidad divina" son muy simples: el sexo puede arrastrar al hombre o el hombre puede dominarlo. Dado que existen dos fuerzas que actúan sobre el hombre y le imponen su tiranía, el sexo y la respiración, si el hombre consigue dominarlas, será libre. En el momento del orgasmo, el hombre y la mujer, se sienten arrastrados por una fuerza que debilita sus lazos con la materia, esto produce una sensación de placer que aparece acompañada frecuentemente de una sensación de muerte, agotamiento o extenuación: eros y thanatos siempre caminan juntos. Dominar y reorientar el impulso sexual es una de las finalidades del tantrismo y las prácticas eróticas su medio para alcanzar el fin: la búsqueda de la trascendencia.

SEXO Y VIOLENCIA, UN MATRIMONIO INDISOLUBLE

El tantrismo no hace ascos a ninguna práctica sexual por extrema que sea. Algunos escalofriantes relatos de rituales mágicos hablan de prácticas realizadas en cementerios teniendo a cadáveres como parteners; otros cuentan ritos enervantes realizados bajo el sonido de tambores hechos con cráneos humanos; porlo demás en estos ritos se copula por sorteo: un hermano puede unirse a su hermana; un padre a su hija, etc.

En el mismo orden de ideas, Aleister Crowley estableció los rituales de los distintos grados de sus organizaciones -Ordo Templis, OTO, y Astrum Argentinum- sobre la base de prácticas sexuales. Uno de los grados de la OTO prescribía la masturbación, otro el coito anal, y así sucesivamente.
Todas estas prácticas, contrariamente a lo que estaríamos tentados de pensar, se basan, no en un deseo de satisfacción pervertida y viciosa del eros, sino de su dominio. Se trata de controlar el eros, mantener la erección en cualquier situación, guste o no guste, eyacular en el momento preciso o retener el esperma más allá de lo que una sexualidad normal, profana, nos induciría a hacerlo. Dominar el sexo, afrontarlo directamente, en lugar de huir de él, de ser dominado por él.

Dentro de esta óptica hay que englobar los castigos sexuales. Se trata de obtener a través de ellos, un incremento de la tensión erótica de la pareja, aumentar la excitación y crear un climax más acentuado.

En el fondo de todo intercambio sexual existe un transfondo innegable de violencia presente incluso en las relaciones más bucólicas y tiernas. El intercambio sexual implica algún tipo de penetración y ésto es ya de por sí, un acto con cierto contenido de violencia. Los movimientos de la cadera del varón, en cualquier posición, acentúan el carácter violento del coito. Los gemidos de ambos parteners, en otro contexto podrían ser interpretados como sufrimiento. Por lo demás frases como "me estás matando", "me he muerto", etc. introducen un contenido problemático que va en la misma dirección.

En este contexto las prácticas sexuales sado-masoquistas adquieren una nueva dimensión: son una forma extrema de vivir extrema y brutalmente las relaciones sexuales y no es raro que siempre hayan estado presentes a lo largo de la historia.

LA VIA DEL MISTICISMO: VIA DEL DOLOR

Existe una explicación fisiológica -como por lo demás existe otra psicológica- para explicar la tendencia y el gusto de ciertos segmentos de población hacia las prácticas sado-masoquistas: de un lado se produce una mayor vasoconstricción que genera más hormonas de excitación sexual, también una piel que enrojecida por un golpe es más sensible a una caricia; así mismo, es imprescindible una cierta novedad y originalidad, buenas dosis de imaginación, en los intercambios sexuales repetidos entre los mismos parteners, si no se quiere que la tensión erótica disminuya y se relaje. En este sentido, el atractivo de ciertas prácticas sado-masoquistas suaves radica en que engloba distintos refinamientos y tendencias eróticas, más o menos infrecuentes: voyerismo, fetichismo, etc...

Pero estamos en pleno dominio profano, el inaugurado en los tiempos modernos con el marqués de Sade. En otro tiempo el sexo y la violencia caminaban juntos por las vías de lo sagrado. El misticismo católico nos lo demuestra en infinitud de ocasiones.

En el desierto de Siria, florecieron en los siglos V en adelante comunidadesd e estilitas. Monjes que vivían en lo alto de una columna en donde habían situado una pequeña plataforma. Se organizaban en comunidades que constituían verdaderos bosques de columnas. Muchos de ellos murieron fulminados por rayos.

Esta práctica procedía de los cultos -originarios de esa región- de la diosa Atargatis -que veneró Nerón- que consistían en que el iniciado debía ascender a un enorme falo de 52 metros de altura y permanecer sobre él siete días. Se decía que desde allí, el iniciado hablaba con la diosa.

Las comunidades cristianas de la zona recuperaron el tema y lo adaptaron a su "pathos", convirtiendo el falo en columna. Encima de ella, el asceta seguía hablando con Dios, para ello añadía mortificaciones suplementarias: ayunos, siempre en pié para evitar dormirse, comida miserable, etc. Algunos se cargaban de cadenas, otros discutían con sus vecinos de columna sobre problemas teológicos e incluso se insultaban y enfurecían; de Simeón Estilita se cuenta que su cuerpo se cubrió de úlceras y aparecieron gusanos; algunos de estos caían al suelo y un ayudante los colocaba en la cesta para que Simeón los volviera a colocar en sus pústulas: "Comed lo que Dios os da", decía...

Los estilitas no eran un caso único, de los místicos o de Santa Catalina de Pazzi se cuentan proezas -desde levitación, hasta inspiración profética, pasando por éxtasis, telekinesia, etc.- realizadas sobre la base de mortificaciones del cuerpo. El efecto producido sobre el místico, no es solo el de sorprendentes capacidades parapsicológicas, sino sobre todo el de un inmenso placer no exento de sensualidad.
Las descripciones del "fuego que abrasa las entrañas" que realizan distintos místicos es idéntico en todo al fuego que quema a los amantes. En el caso de Catalina de Pazzi, empezó a tener estas sensaciones desde los 6 años, cuando inició sus autoflagelaciones. De sus testimonios -y de los de Santa Teresa, sin ir más lejos- se evidencia una fuerte componente erótica en el éxtasis divino.
El caso de San Antonio, las relaciones entre sensualidad y mortificación son igualmente evidentes: San Antonio rechaza las tentaciones eróticas del diablo, porque el éxtasis divino le provoca un placer todavía mayor. San Juan de la Cruz abunda en descripciones que sorprenden por su brutalidad ("Laborad en el desprecio de vosotros mismos y en que los demás os desprecien") y el mismo rezo del rosario está dividido en tres grupos de misterios: dolor, gozo y gloria, significativa gradación jerárquica.

Otros sistemas religiosos y filosóficos recorren idénticos senderos: el hinduismo es maestro en este arte y las hazañas paranormales de los ascetas hindúes -atravesar el cuerpo con objetos punzantes, someterlo a la acción del fuego o de brasas, acostarse sobre colchones de clavos, etc.- causan admiración y sorpresa. Algunos yoguis permanecieron durante veinte años comiendo excrementos de vaca e inmóviles. Se trata siempre de sufrimientos y privaciones del cuerpo que causan tales efectos paranormales y extáticos. El Gran Buda Siddharta Gautama llegó a la iluminación tras una larga ascesis; él mismo describe este tránsito en sus "Nobles Verdades": "El hombre huye del dolor y busca el placer". Pero ese placer supremo se consigue a través de la mortificación del cuerpo y de la doma de los sentidos.

UNA EXPLICACION AL BINOMIO PLACER/DOLOR

Si queda establecido que un cierto tipo de dolor provoca placer -sagrado o profano, similar en su base ya que no en su contenido- y que éste es buscado en la medida en que gratifica más que el dolor que produce, queda solo explicar cual es el proceso de esta alquimia interior.
Hay que excluir interpretaciones psicoanalíticas o simplemente psicológicas; la extremización de las pulsiones sado-masoquistas valen para individuos psicológicamente alterados y aparece como resultado de malformaciones de la psique. En el caso de juegos sexuales de alcoba -como los indicados en el "Kama Sutra" o en el "Ars Amandi"- se trata solo de recursos eróticos al alcance de los amantes que crean una barrera entre la sexualidad animal y la humana: el hombre necesita erotismo para exteriorizar y canalizar su pasión amorosa, el animal no.
Pero no es esto lo que nos interesa. Existe una búsqueda del dolor que -desde las lupercalias hasta los ascetas del desierto y los místicos, pasando por los yoguis y los círculos tántricos-, al decir de quienes lo han atravesado, provoca un placer supremo, traducido en una experiencia mística. La consecuencia de esto consiste en implicar la experiencia del dolor como una vía más, entre las muchas posibles, para vivir la experiencia de lo trascendente; ni más ni menos.

Existe en el hombre una parte física que está sujeta a los procesos de la materia y que genera un flujo mental -ideas, pensamientos, voliciones, deseos, etc.- estos dos factores constituyen el Yo, el Ego. El Ego no puede vivir la trascendencia porque ésta es de otra naturaleza: esencialmente el Ego es material, la experiencia de lo divino es inmaterial.

La experiencia trascendente solo puede vivirse cuando el Ego es colocado en un segundo plano y el eje de la persona se centra en un estrato más profundo: el alma, la chispa divina de la que hablaban los rosacruces. Este alma, solo se manifiesta cuando el Ego se retrae y una de las formas de obtener tal efecto es mediante el sufrimiento.

Es el Yo el que tiene miedo, es el Yo el que sufre, es ese mismo Yo que supone una barrera infranqueable entre el hombre y "dios". Todos los místicos han percibido esto como sensación y certidumbre y por ello se han aprestado a las más brutales mortificaciones. Exponer el propio cuerpo al dolor, voluntariamente, implica que para superarlo hay que desplazar el eje de la personalidad a otro punto en el cual los estímulos negativos extracorporales (el látigo, la ausencia de alimentos, el cilicio, los ayunos, etc.) no son sentidos como dolor. Es, en ocasiones, por una necesidad de superar ese mismo dolor que la personalidad fuerza la entrada en el dominio del alma.

"A medida que mi cuerpo se debilita, se fortalece mi espíritu" es una frase que repiten invariablemente todos los místicos. De ahí que para tener éxito en cierta prácticas de yoga o de meditación, o incluso prácticas mágicas, se requiera al sujeto un control sobre la alimentación y la sexualidad. Hasta no hace poco el cristianismo solía exigir unas horas de abstinencia antes de recibir la comunión. Los derviches, por su parte, extenúan su cuerpo mediante la danza hasta que, éste rendido, deja paso a un estrato más interior.

La extremización de un proceso de sufrimiento es la muerte; por ello no es raro que todo sistema de iniciación se base es la muerte y el renacimiento del aspirante. En griego muerte es t e l e u t n e iniciación t e l e o q a i , palabras con la misma raíz. Ahora bien, al hablar de "muerte" se entiende muerte de lo físico, del "hombre viejo" y por "resurrección" hay que entender alumbramiento del "hombre nuevo", es decir, de aquel que hace de la trascendencia, de la identificación con "dios", el eje de su vida.